Ir al contenido principal

Entradas

Romanos 3: Igual de culpables

¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios. ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito:  Para que seas justificado en tus palabras,  Y venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?  ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judío...

Yo: El agente de cambio

¿En tu vida hay más conformismo que cambios profundos? ¿Sientes que no hay nada que pueda pasar de ser bueno a ser excelente? ¿Los días transcurren sin cambios significativos? ¿Será que ya damos todo por sentado y sin posibilidad de mejora? Espero que lo que estás a punto de leer te ayude a escuchar la voz de Dios sobre la misión asignada a los redimidos en medio de esta generación y en este lugar. Mi deseo es que estas palabras resuenen en tu corazón. La mayor crisis humanitaria se está desarrollando silenciosamente ante nuestros propios ojos, y la mayoría de nosotros ni siquiera somos conscientes de que está aquí. Se manifiesta orgullosamente en medio de todos y de cada uno. Es una plaga silenciosa, se comporta con indiferencia, no se deja escuchar, y se alimenta del miedo y el temor. Se trata de nuestro silencio fatal, que resulta mortal para 98 mil personas que mañana no verán la luz del sol de nuevo. ¿Te has preguntado si estás afectando la eternidad de todos a tu alrededor? Un ag...

Romanos 2: Agentes de cambio.

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pe...

Introducción a la carta a los romanos.

La carta a los Romanos es un libro altamente significativo para la vida de cada creyente en el Dios eterno. En la ciudad de Roma vivían muchos judíos, hasta habían desarrollado una forma particular de oraciones. No es una carta dirigida solamente a los gentiles de las naciones que se han convertido a Jesús, esta comunidad contaba con numerosos judíos convertidos también. La carta de Pablo a los Romanos es una obra maestra teológica del Pacto Renovado, escrita alrededor del año 57 d.C. Dirigida a la comunidad cristiana en Roma, esta epístola aborda temas fundamentales como la justicia de Dios, la justificación por la fe y la santificación. Pablo, consciente de las tensiones entre los grupos cristianos de judíos y gentiles en la iglesia romana, busca unificar a los creyentes bajo una comprensión común del evangelio. La carta se estructura en varias secciones clave, incluye la necesidad de la justicia de Dios, la justificación por la fe, la vida nueva en Cristo y el plan de salvación pa...

Buscando la mejor cosecha

Beit Lekjem .  Frecuentemente, a nuestra mente le llega el deseo de encontrar un lugar pleno de alimento para satisfacer nuestra constante necesidad de comer y obtener nutrientes y energía para trabajar en paz y prosperar. En Israel, cerca de Jerusalén, existe un lugar que históricamente ha sido el terreno propicio para el cultivo de granos. En ese lugar suele haber pasto para ganado menor y cultivos de trigo y otros granos según las estaciones y su calendario agrícola. De forma que su nombre está ligado a fructífero y un bendecido suelo. La cosecha se asocia a periodos de rectitud y una sociedad que practica la justicia, una comunidad de personas justas. Mientras que, la sequía y la hambruna se asocian con sociedades injustas y personas alejadas de la voluntad perfecta de Dios. Cuando un lugar que produce mucho alimento año tras año entra en periodos de improductividad, se entiende que su injusticia no satisface a Dios y la tierra donde habitan sufre de un juicio. Durante el perio...

Rut 4: Redención completada

1  Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.  2  Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.  3  Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.  4  Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.  5  Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.  6  Y respondió el parie...