En la medida en que un creyente conoce más profundamente, la Palabra de Dios, más claro observa que esperar no es solo pasar el tiempo, sino aprender a mantenerse confiando en que su fidelidad sostiene aquella promesa que -todavía- no vemos cumplirse . La certeza de la esperanza es poderosa porque el Dios eterno que me ha prometido es el mismo Dios que lo cumplirá; su carácter fiel es el ancla de nuestra confianza. La persona enferma en la unidad de cuidados intensivos que ha sido sanada milagrosamente por Dios, sabe bien y cree con todo su corazón que Dios sana. El esclavo de la adicción que ha sido redemido y liberado por completo de la dependencia, puede testificar con certeza a otro esclavo que Dios rescata. Cuando alguien experimenta salir del olvido, del frio y oscuro pozo de la tristeza, y experimenta el gozo que no se puede explicar, ese podrá testificar al deprimido que hay nuevas fuerzas esperando. La persona sin sentido, ni propósito que descubre su maravilloso plan pa...