Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Silencio

El día que Dios rompió el silencio.

Antes de la venida del escogido de Dios, entre el año 300 y 400 A. de C, el pueblo de Israel "esperaba" a aquel que Dios prometió para rescatar y liberar de la esclavitud del error y del pecado, Israel vivía un tiempo de  fría oscuridad  en revelación divina. No pasaba nada, nadie esperaba nada. Nadie escuchaba a Dios, nadie hablaba de escuchar la voz de Dios. Hoy mismo hay muchos que creen que las manifestaciones de Dios, su presencia en medio de nosotros, su amor activo, sus obras poderosas y mover sobrenatural, su voz, y sus maravillas quedaron en el siglo primero, o son cosa de otra época.  Monte del templo en la época de Zacarías bajo el gobierno de Herodes el grande. Hacía casi 3 o 4 siglos atrás que Dios había guardado silencio, entre el tiempo en que habló a través del profeta Malaquías y el escrito de Mateo. Se vivió un largo período de silencio, su voz -Dios- no fue escuchada por nadie sobre la tierra. Hoy vamos a revisar juntos el pasaje del evangeli...

Cuando la respuesta del cielo es un silencio.

Una experiencia que cada cristiano vive tarde o temprano, es la de buscar a Dios en oración y recibir una respuesta que no es la esperada de parte de Dios. A veces la respuesta no llega en el momento que nosotros hemos estimado oportuno, o bien esta respuesta no se hace escuchar. Pablo nos cuenta como fue golpeado por causa de Jesucristo en sus viajes misioneros, él preparó pastores jóvenes y misioneros, fundó iglesias, recibo visiones maravillosas y con todo eso a veces sus oraciones no recibieron la respuesta que él esperaba. "Por eso, para que no me llene de orgullo, padezco de algo muy grave. Es como si Satanás me clavara una espina en el cuerpo para hacerme sufrir. Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. Me alegro de ser débil, de...