Hagamos un ejercicio y a través de la herramienta mental de la imaginación. Visualiza que vas llegando a tu casa después de uno de esos días largos. Saludas, dejas las llaves en la mesa, te sientas a cenar. Hasta ahora todo parece normal. Pero hay "un enorme elefante blanco" sentado en el sofá. Es enorme. Ocupa la mitad del espacio de la sala. Y, sin embargo, nadie lo se atreve a mencionarlo. Todos lo pueden ver. Pero, todos lo esquivan con la mirada. Y la vida diaria continúa como si -simplemente- no estuviera ahí. Nadie habla de este enorme elefante, nadie trata de sacarlo, nadie hace un mínimo esfuerzo por moverlo, nadie se siente realmente responsable por este enorme elefante blanco que ha invadido nuestro espacio íntimo. Resulta ser más común de lo deseado y ocurre con muchos problemas en nuestros matrimonios y las dinámicas de nuestras familias. No son secretos imposibles de descubrir, simplemente los negamos. Son realidades obvias que -por evitar la confrontación direc...
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, re...