Mi tamaño y la velocidad de mi avance son magnitudes relativas, dependen en mucho contra aquello que las comparemos. Si comparamos ¿La velocidad con la que yo camino sobre la superficie de la Tierra o mi velocidad de avance en la luna y en relación con qué o quién me comparo? En mi dimensión espiritual también podemos ver algunas medidas importantes para saber acerca de mi mismo. ¿Si yo me comparo con la santidad del trono del cielo, quién soy yo frente a su santidad? ¿Comparado contra la justicia del Padre bueno, cómo estoy yo? ¿Tengo saldo a favor o cargo una deuda? ¿Comparado con la pureza de Dios, cuanta contaminación o pureza hay en mi? ¿Cómo está el ser humano de hoy en relación con la justicia o con la verdad del Reino de los cielos? Aterricemos hasta nuestra realidad. La maldad y el pecado que habita dentro de cada uno nos ha condenado a muerte eternamente . Nuestros actos injustos se van acumulando de un instante al siguiente, cada vez son más, somos deudores de justicia y ...
En la medida en que un creyente conoce más profundamente, la Palabra de Dios, más claro observa que esperar no es solo pasar el tiempo, sino aprender a mantenerse confiando en que su fidelidad sostiene aquella promesa que -todavía- no vemos cumplirse . La certeza de la esperanza es poderosa porque el Dios eterno que me ha prometido es el mismo Dios que lo cumplirá; su carácter fiel es el ancla de nuestra confianza. La persona enferma en la unidad de cuidados intensivos que ha sido sanada milagrosamente por Dios, sabe bien y cree con todo su corazón que Dios sana. El esclavo de la adicción que ha sido redemido y liberado por completo de la dependencia, puede testificar con certeza a otro esclavo que Dios rescata. Cuando alguien experimenta salir del olvido, del frio y oscuro pozo de la tristeza, y experimenta el gozo que no se puede explicar, ese podrá testificar al deprimido que hay nuevas fuerzas esperando. La persona sin sentido, ni propósito que descubre su maravilloso plan pa...