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Mostrando las entradas etiquetadas como soberbia

Desde la obstinación a la gracia de Dios

El escritor del libro de Deuteronomio presenta la vida como un escenario, dónde hemos avanzado por la vida y llegado a una encrucijada que nos va a afectar en el futuro próximo, e incluso un poco más, hasta nuestra eternidad. En la que, cada persona debe escoger sabiamente entre dos posibles salidas. La ruta de la obediencia que nos conduce a la vida y la de la desobediencia que desemboca en una gran y terrible pérdida. Esa perspectiva resulta especialmente útil para pensar la tensión entre la gracia y la obstinación, porque el texto no solo informa sobre un mandato divino, sino que invita a una decisión real, concreta y responsable. Elegir es un privilegio reservado para las personas libres, el hecho de elegir no es un acto neutro. Desde que somos conscientes, desde que emitimos juicios de valor en cada decisión, toda lección orienta el corazón, define el carácter y comienza a producir consecuencias visibles en la vida personal, comunitaria y espiritual. »Hoy deben elegir qué prefiere...

Guarda tu corazón del orgullo

Por el encargo que Dios en su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar . Antes bien, cada uno piense de sí con moderación , según los dones que Dios le haya dado junto con la fe . Romanos 12:3 Resulta ser más destructivo que toda una legión de maldad o que todo un ejército. Puede ser tan sutil y escurridizo que no lo vemos reflejado en el espejo. Es tan poderoso que logra estorbar los más increíbles pronósticos de éxito. Ha llevado a reinos y a reyes al desastre y a la ruina total. Tiene la capacidad de dividir y polarizar a los mismos ángeles del cielo. Es sumamente peligroso y todos tenemos uno dentro de nosotros con todo este enorme poder destructivo. No debería andar por ahí suelto de forma silvestre. El orgullo mantuvo mucho tiempo al hijo pródigo tolerando hambre, pobreza, soledad, alejado y separado, sin intimidad con su Padre bueno, sin dignidad, sin capacidad de autoevaluación y sufriendo en silencio. ¿Cómo reacc...

Máxima jerarquía en el reino de los cielos.

Los niños , son humanos (desde su concepción) cuyo cuerpo y mentalidad se encuentra aún en etapa de desarrollo. Se trata de personas -antes de- previo a alcanzar la pubertad, individuos que transcurren por la primer instancia de la vida conocida como infancia y que es anterior a la preadolescencia, alguien que se encuentra en sus primeros años de vida. El término niño nos llega al español actual desde la etimología latina  infants ; aquel que todavía no habla . En la Palabra de Dios también se utiliza el vocablo griego paidíon ; niño o infante. En esa edad las descargas hormonales no nos han producido los cambios que nos acercan a la adultez. Los niños, son el modelo para los adultos humanos. Es curioso, porque la multitud asume que debería ser al revés. Pero, no funciona de esta manera en el reino de Dios. Le llevaron entonces varios niños para que les pusiera las manos encima y orara por ellos. Pero los discípulos reprendieron a los que los traían.  ―No molesten al Maestro...

Preso en ti mismo.

Alaban a los ambiciosos, pero a ti te menosprecian. No te buscan, porque para ellos no existes. Son groseros. Levantan la nariz y presumen de su codicia, pues sólo en eso piensan; ¡siempre les va bien en todo lo que hacen! Salmo 10:3-5 ¿Qué es lo que te mantiene...?  ¿Qué es lo que te causa que...?  La soberbia (latín superbia ), u orgullo (francés orgueil: alguien que tiene un concepto exagerado de sí mismo) es un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás. También llamada altivez, altanería, arrogancia, vanidad, etc. La soberbia nos aconseja esperar. JESÚS nos dice: Inicia ya.  Nos gusta más de lo necesario el hecho de ser exaltados -yo mismo- y ser valorados sobre los demás a nuestro alrededor, pero en realidad la soberbia nos minimiza, mengua y disminuye nuestra capacidad de admitir y aceptar humildemente el error propio, nos dificulta pedir disculpas oportunamente,  hace más difícil admitir y reconocer la falta pro...