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Mostrando entradas de septiembre 16, 2011

Carácter mata gigante.

El carácter surge como reacción o respuesta a una acción, el ser interior permanecerá oculto e invisible a todos los que nos rodean hasta que algo o alguien provoque que salga a la superficie.
Hay una bonita historia en I Samuel 17:40-52 se trata del reino de Israel, que tenía un Rey cuyo ejército estaba formado por hombres entrenados para la guerra, expertos en el uso de las armas de guerra, tenían organización, jerarquía, escudos, armaduras, espadas, cascos y de todo menos carácter. Y con todo eso no podían enfrentar a su enemigo. Estos guerreros y su rey no eran celosos del nombre de Dios, cualquiera podía hablar mal de su Dios frente a ellos y dominados por el miedo volvían atrás en silencio, humillados con la cabeza abajo. No confiaban en sí mismos, tampoco en su compañero -no había equipo- ni en el poder de su Dios.
¿Cómo vencer a un poderoso enemigo cuando todo lo que tenemos es un ejercito de personas con miedo y sin carácter? Hagamos lo que sí sabemos hacer. Y tomó su cayado en …

Discípulo de Cristo.

Por la puerta del gallinero suelen entrar mayormente gallinas. Pero la puerta no posee la virtud de cambiar la forma externa ni interna de quien entra a través de ella. Cada vez que el granjero cruza por esa puerta seguirá siendo "el granjero". Lo que pretendo dibujar en nuestra mente es que no por el hecho de entrar por la puerta del gallinero ya somos gallinas, ni por entrar por la puerta del templo, ya somos cristianos maduros llenos de mucho fruto, y buen fruto. Hay un trabajo de mucha paciencia que hacer para que el carácter de nuestro Dios se establezca dentro de nosotros.

Hay diferencias que todos debemos tener claras entre lo que hace a un creyente que inicia su crecimiento espiritual y lo que Dios quiere formar según su plan perfecto en la vida de cada uno. Un discípulo; es la persona que reconoce que necesita aprender y acude a alguien que le puede enseñar. Cuando buscamos a Dios debemos saber que él dá premios por sólo el hecho de buscarlo, pero Dios también exigir…