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Mostrando las entradas etiquetadas como viento

El amigo que todos debemos conocer

Cuando era niño, crecí en una urbanización a las afueras de la ciudad, de esas que llaman suburbios o colonias. Allí había muchos niños así que no era difícil encontrar un amigo con quien jugar un rato. Casi que en cada casa había un potencial compañero para jugar, así crecí en medio de muchos amigos . Desde esos días a hoy, la tierra ha dado varias vueltas al sol. Muchos seguimos viviendo en las mismas casas donde crecimos, salimos de ésta, regresamos y ahora nuestros hijos han crecido allí. El número de amigos de esos años se ha reducido, y eso viene con la edad.  Tener amigos es muy importante, son parte de nuestro desarrollo como persona, y serán el equipo de apoyo en momentos difíciles. Las relaciones de amistad nos hacen resilientes, los amigos de verdad te dicen lo malo sin que les tiemble la voz; si una camisa no te luce bien te lo dicen de golpe, nos brindan compañía, nos ayudan a entendernos mejor, nos muestran cosas que los espejos no nos revelan, y también guía...

¿Viajas en la barca del confort?

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia (3:00 a.m.- 6:00 a.m.) de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué du...