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El deseo de la iglesia expectante

Durante los primeros años de la iglesia, los hombres y mujeres que abrían su corazón a Jesús y que vivían dentro de los limites del imperio romano sufrían del menosprecio de las autoridades. La razón; no reconocer la divinidad del emperador en Roma, ésto era parte del sistema de gobierno y había templos en honor al emperador, y a su madre en muchas ciudades del imperio para garantizar la simpatía del César hacia sus habitantes. Los cristianos que servían a un único Dios, no participaban de los rituales para honrar a los emperadores, lo que provocó malestar y persecución en su contra. Pues sus permisos para hacer negocios dependían de rendir honores al emperador.

Aunque el saludo más común entre los cristianos era la palabra hebrea que significa paz, Shalóm. Pronto dentro de los limites del imperio romano se empezó a saludar con la palabra aramea, y luego también adoptada en el griego μαραναθα, Maranata. Así se expresaba el deseo de que este tiempo de persecución fuera superado con la venida de su Señor Jesús. Maranata, es una palabra que hoy se puede entender como: ¡Ven Señor! o El Señor viene. Expresa el deseo de la iglesia de avanzar hasta el tiempo en que ya no se estará separada de Jesús, al tiempo en que estaremos junto a nuestro maestro para siempre. Así quedaría atrás el tiempo de los romanos y la persecución y se establecerá el reino de Dios.

El apóstol Pablo (Shaúl) la incluyó al despedirse en su primera carta a la congregación del puerto griego de Corinto:

Yo, por mi parte, oro al Señor Jesucristo y le digo: «¡Ven, Señor nuestro!» 1 Cor.16:22b

Ahora le invito a mirar el ambiente espiritual y las señales antes del regreso de Jesús. La hora exacta y el día, son datos no conocidos, pero nada va a cambiar pues ya están decretados. Una vez cumplidas las señales y eventos en el mundo, pero sobre todo en la nación de Israel:

»Entonces todos verán en el cielo una señal, la cual indicará que yo, el Hijo del hombre, vengo de nuevo. Y cuando me vean venir entre las nubes del cielo, con mucho poder y gloria, todos los países del mundo temblarán de miedo. Y enviaré por todo el mundo a mis ángeles con una gran trompeta, para que reúnan a mis seguidores. Mateo 28:30-31

La última señal será audible, la trompeta va a sonar desde el cielo por toda la tierra y todos los que reconocieron el señorío de Jesús serán tomados por sus ángeles desde todos los rincones del mundo. Antes de esta última señal, habrá otras señales, estas se encuentran descritas en el capitulo 24 del evangelio de Mateo, desde los versos 3 al 44. Jesús y sus discípulos se han alejado del ruido y bullicio de Jerusalén, se retiraron al Monte de los Olivos, y cuando toda la multitud se marchó y quedaron solos. En el verso 3, los discípulos hacen tres preguntas concretas a Jesús sobre; el tiempo de la destrucción del templo de Herodes, cómo sabremos que es el fin de la era de la injusticia, qué señales esperamos. El templo de Herodes o segundo templo se empezó a remodelar el año 19 antes de la era Común y se completó hasta el año 63 de la era Común, tomó más de ochenta años, y fue destruido en esa misma generación en el año 70 por los romanos al mando de Tito.

Monte de los Olivos

Jesús responde con una advertencia. Los van a engañar, les harán creer que Yo estoy en algún lugar de la tierra. Será un engaño bien montado - será verosímil- y lo van a terminar creyendo. Escucharan noticias de guerras entre naciones, etnias y países, pero no se alarmen todavía no es el fin. También habrá hambrunas, habrá terremotos en diferentes lugares. Con estas señales se inicia solo el principio del fin, pero no es el fin. Esta época se puede describir como una mujer que experimenta los últimos momentos de su embarazo, y los dolores de la dilatación son más fuertes cada vez, y más frecuentes a medida que se acerca el día de dar a luz. Vendrá una época donde los problemas se van a agudizar, serán más profundos y más frecuentes, nada de lo que hubo antes se le va a parecer, será un tiempo de grandes conflictos. La nación de Israel será presionada, los judíos serán llevados a la muerte, y recibirán mucho odio; odio étnico, odio religioso, el odio anti semita se va a exacerbar. Muchos de ustedes renunciaran de ser discípulos y dejaran de confiar en Dios, habrá traición entre ustedes mismos. Habrá muchos falsos mensajeros de Dios, las multitudes se irán tras de ellos. Habrá muchas sectas, surgirán líderes religiosos y políticos que dirán a todos que son el mesías enviado por Dios, aquel que va a ordenar sus naciones, negará a Dios, negará a Jesús, buscará la adoración de los humanos, les dirá que se trata de un dios.  La maldad va a crecer, tanto que el amor será casi olvidado. Pero, a los que confíen hasta el último minuto Dios los va a salvar. El buen pastor guardará a sus ovejas, las guiará y guardará para que no sean presa del odio. Al final de la era de la injusticia -la señal- vendrá después que las buenas noticias acerca de Jesús sean compartidas hasta la última comunidad sobre la tierra, y todos las hayan escuchado. Se va a abrir una ventana de esperanza en medio de tanto dolor, habrá una corta oportunidad para decidir a favor del mensaje de salvación por medio del sacrificio de Jesús, todos en esa generación tendrán su oportunidad, podrán creer o no creer.

También les hace una solicitud, estudien el libro de Daniel y entiendan lo que allí se dice. Se va a levantar una ofrenda asquerosa en el templo en el Lugar Santo, eso será una señal en Israel (Daniel 11:31, 12:11). En ese instante empiecen a huir de Judea a las montañas. Pidan a Dios que ésto no suceda en el frio invierno, ni en día de reposo (shabát), pues habrá mucho sufrimiento ese día, dado que el día de reposo sólo se le demanda a Israel, se entiende que esta advertencia es para sus habitantes. Esos días serán acortados para que no mueran todos en Israel. Habrá muchos Cristos falsos haciendo señales maravillosas y van a engañar a muchos, pero no vayan allá, no les crean.

La venida de Jesús, será un evento con una notoria señal visible en el cielo, entre las nubes, como vemos un relámpago en el cielo, como vemos los buitres alrededor de un cadáver. 

—Cuando pase ese tiempo de sufrimiento: “El sol se pondrá oscuro,  la luna dejará de brillar. Las estrellas caerán, y temblarán los poderes que están en el cielo.

Cuando el verano va a iniciar, la higuera empieza a extender ramas nuevas, y hojas tiernas, así sabemos por estas señales que viene el verano -para la mayoría de los estudiosos Israel como nación es la higuera- de la misma forma cuando las señales sucedan sepan que Jesús viene pronto. El cielo, y la tierra van a pasar, mas mis palabras permanecerán. La venida de Jesús tiene fecha y hora exacta ya decretada, y solo el Padre la conoce. Ni Jesús las sabe, él también permanece expectante a la orden.

El ambiente en la tierra de esos días será parecido a la época de Noé. La gente comerá, beberá y se casará hasta el último segundo. No estarán atentos, estarán desarrollando sus propias agendas. Estas señales deben ser suficiente señal para permanecer atentos y expectantes al momento de la venida de Jesús. Así como un hombre que está esperando -vigilante- la llegada del ladrón a su casa por la noche sin saber el instante exacto, así debemos permanecer atentos. Jesús va a venir cuando menos esperemos.

Cuando el quinto evangelio, como algunos llaman al libro del Apocalipsis, se despide de su lector lo hace también con la firme promesa de un encuentro con Jesús que cada día está más cercano. Expresando el vivo deseo de los convocados a seguir a Jesús en la tierra, así como el deseo de Jesús de regresar cuanto antes. Hoy podemos decir: ¡Maranata, ven Señor Jesús!

El que anuncia estas cosas dice: «Les aseguro que vengo pronto». ¡Así sea! ¡Ven, Señor Jesús! Apocalipsis 22:20

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