Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. Romanos 12:2
¿Es posible aspirar a una mente transformada más allá de una "versión mejorada" de mí mismo? Observemos el caso del cerebro enculturado por el principado de este mundo, uno que ha estado construyendo (círcuitos, conexiones) caminos neuronales tóxicos que nos alejan de Dios. ¿Cómo podemos renovarlo para funcionar plenamente según el reino de los cielos?
Vamos a observar a nuestro cerebro como si este fuera un "jardín". Uno que la cultura de su entorno ha ido polinizando con las semillas de espinos y se ha contaminado y poco a poco se ha llenado de malas hierbas, pero que Dios -el especialista en construir desde el caos hasta jardines maravillosos- lo desea transformar en un huerto de frutos eternos.
En los próximos párrafos buscaremos responder algunas preguntas básicas: ¿Qué es un cerebro enculturado?, ¿Qué son los caminos neuronales del principado del mundo?, ¿Qué hay detrás de la neuroplasticidad al servicio de Dios?, y ¿Cómo transformar mi mente en camino al reino?
Hoy entendemos por enculturar al proceso por el cual un individuo, de manera consciente o inconsciente, adopta e integra los valores, normas, creencias, comportamientos y cosmovisión de una cultura específica, moldeando su mente y cerebro a través de la repetición y el entorno social. En el contexto de neuroantropología y The Encultured Brain, se refiere a cómo la cultura actúa como un habil "escultor neuronal", creando surcos neuronales permanentes vía la neuroplasticidad desde la temprana edad de la infancia.
Iniciemos respondiendo la primera pregunta ¿Qué es un cerebro enculturado? Imaginemos el cerebro como si este fuera el disco duro de una computadora o como si se trata de un mapa de carreteras. Desde que nacemos, la cultura y sus productos culturales —películas, libros, redes sociales, música, entorno social, noticias— es el "escultor" que cava relieves en los caminos impresos en ese mapa.
Entendemos por enculturar al proceso por el cual un individuo, de manera consciente e inconsciente, adopta e integra los valores, normas, creencias, comportamientos y cosmovisión de una cultura específica, moldeando su mente y cerebro a través de la repetición y el entorno social. En el contexto de neuroantropología y The Encultured Brain, se refiere a cómo la cultura actúa como "escultor neuronal", creando surcos neuronales permanentes vía neuroplasticidad desde la temprana edad de la infancia.
En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: Efesios 2:2
A este mundo ya le ha llegado su juicio, y el príncipe de este mundo va a ser expulsado. Juan 12:31
El proceso de "enculturar" no resulta ser un proceso neutral, ni -tampoco- es inocuo o algo que no nos causa daños colaterales. La Biblia llama a la cultura dominante que gobierna la tierra, el "principado de este mundo" o simplemente "el mundo", influido por el adversario de Dios y enemigo de los hombres, que nos "encultura" en orgullo, egoísmo, placer inmediato y autosuficiencia.
Este concepto -enculturar- viene desde la neuroantropología, propuesta en 2012 por Daniel Lende y Greg Downey en su libro The Encultured Brain. Nos habla de que la cultura no solo sale del cerebro, sino que lo moldea activamente. Por ejemplo, si creces en una sociedad que celebra valores negativos contrarios al reino de los cielos (como en muchas series de televisión o de TV vía streaming), tu cerebro cava "surcos neuronales" para dichos valores de una manera fácil. Esto es neuroplasticidad, el cerebro cambia y se modifica al exponerse con la repetición y la frecuencia, ¡incluso el cerebro de los adultos! La neuroplasticidad es la increíble capacidad del cerebro para cambiarse y de renovarse a sí mismo durante toda la vida, como un músculo que se fortalece con ejercicio o un camino de tierra que se convierte en carretera pavimentada con el uso constante. Hay estudios clave realizados en 1999 en seres humanos que confirmaron la existencia de células madre neurales activas (fábricas de neuronas nuevas) en los cerebros de los adultos, revolucionando la idea de un cerebro "fijo" después de la edad de la infancia. A esta capacidad de regenerar células se le llama neurogénesis adulta.
La Palabra de Dios nos ofrece valores del reino de los cielos que al ser adoptados; escuchados, leídos, aplicados y enseñados darán frutos desde nuestro interior:
»No tengan otros dioses aparte de mí. »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, Éxodo 20:3-5
Todo el mundo conoce la conducta de los que obedecen a sus malos deseos: no son fieles en el matrimonio, tienen relaciones sexuales prohibidas, muchos vicios y malos pensamientos. Adoran a dioses falsos, practican la brujería y odian a los demás. Se pelean unos con otros, son celosos y se enojan por todo. Son egoístas, discuten y causan divisiones. Son envidiosos, se emborrachan, y en sus fiestas hacen locuras y muchas cosas malas. Les advierto, como ya lo había hecho antes, que los que hacen esto no formarán parte del reino de Dios. Gálatas 5:19-21
En el contexto bíblico, un cerebro enculturado -al sistema que gobierna este mundo- tiene un corazón que tiende a la creación de ídolos. Esto lo hace facilmente inclinado a ídolos como el amor al dinero, el placer instantáneo o la aprobación social. Gálatas lo describe como inmoralidad, idolatría, enemistades... ¡Eso no es simple casualidad genética, es enculturación! Ejemplo simple: Un niño que se expone a las redes sociales frecuentemente donde observa influencers presumiendo lujos y riquezas y el estilo de vida del poder; su cerebro se entrena y crea patrones "éxito = cosas materiales". Con el pasar de los años, ese surco se profundiza, y de este surgirá la envidia al observar a otras prosperar. ¿Qué "cultura" ha esculpido o modelado tu cerebro? Ahora veamos los caminos específicos que cava este principado.
Los caminos neuronales construidos por el principado de este mundo. Los pasajes del libro del Éxodo y la carta a los Gálatas son como una especie de rayos X que nos revelan lo que hay al interior del "cerebro enculturado". Estos pasajes revelan un perfil que fue intoxicado, un corazón que tiende a la idolatría, que se permite pensamientos contrarios a la voluntad de Dios; miente, genera enemistad, pleitos, ira, celos, ambiciones egoístas, envidia, deslealtad, infidelidad, adulterio y adicciones como alcohol, drogas u opioides, herido por el rechazo, por la falta de perdón, por la paternidad irresponsable. Idolatría y pensamientos contrarios, el principado de este mundo idolatra el éxito, el sexo irresponsable, el poder. El cerebro libera dopamina -un neurotransmisor o mensajero químico entre neuronas, regulando motivación, atención, movimiento, memoria y sensaciones de satisfacción al activar el sistema de recompensa- en recompensas rápidas, cavando surcos para la ansiedad. Pero, ¿cómo se han desarrollado en mi mente los valores del principado de este mundo?
Mentira y falso testimonio: Redes sociales premian likes con exageraciones. Neuronas para honestidad se debilitan; surcos de engaño se fortalecen por hábito.
Enemistad, pleitos, ira: Cultura de "cancelación" y venganza activa la amígdala (centro del miedo/ira). Existen estudios que muestran que rumiar rencor engrosa esta área, ¡haciendo que la ira se encienda enautomático!
Celos, ambiciones egoístas, envidia: Publicidad dice "¡Tú mereces más!". Esto poda empatía y cava circuitos de comparación tóxica, liberando cortisol crónico.
Deslealtad, infidelidad, adulterio: Pornografía y Apps de citas reconfiguran el núcleo accumbens (placer sexual irresponsable), haciendo que la fidelidad se vea "aburrida". ¡Un surco adictivo! (El núcleo accumbens es una pequeña región en la base del cerebro, parte del sistema de recompensa, que actúa como el "centro del placer" humano. Recibe dopamina del área tegmental ventral, activándose ante estímulos placenteros como comida, sexo, redes sociales o drogas, generando motivación y satisfacción.)
Consumo de sustancias: Alcohol, narcóticos, opioides hackean dopamina. El cerebro se adapta, necesitando más para sentir placer, ¡atrapando en adicción!
Sabemos que somos de Dios, y que el resto de la gente en el mundo está dominada por el diablo. 1 Juan 5:19
Hagamos un breve ejercicio a través de la imaginación. Piensa en un río donde la corriente de agua (tus hábitos) cavan en el cauce (surcos neuronales). El sistema que gobierna el mundo nos entrena a fluir por los profundos cauces del egoísmo. ¿Cómo crear nuevos surcos a través de la neuroplasticidad de nuestro cerebro? Esto es algo que Dios ya lo había previsto a través de la neuroplasticidad.
El cambio sí es posible. Nuestro cerebro es moldeable de por vida. Estudios de mindfulness [enfocar la atención intencionalmente en el momento presente] muestran cambios en 8 semanas.
Estar en paz reduce amígdala, la oración y mi tiempo devocional a solas expande la corteza prefrontal (autocontrol). Esto se explica en Romanos 12:2: "Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento".
Y si todo esto no resultara suficiente. El Espíritu Santo realiza una obra transformadora y santificadora en el interior de cada creyente que se entrega a Jesús, actuando como agente divino de regeneración interna. Su labor principal incluye convicción, renovación y empoderamiento para vivir el reino de los cielos.
Nos convence de pecado a cada uno. Cuando el Espíritu venga, hará que los de este mundo se den cuenta de que no creer en mí es pecado. También les hará ver que yo no he hecho nada malo, y que soy inocente. Finalmente, el Espíritu mostrará que Dios ya ha juzgado al que gobierna este mundo, y que lo castigará. Yo, por mi parte, regreso a mi Padre, y ustedes ya no me verán. Juan 16:8-11
Nos regenera y produce el nuevo nacimiento: Jesús le respondió: —Te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Todos nacen de padres humanos; pero los hijos de Dios sólo nacen del Espíritu. Juan 3:5-6
Dios habita en nuestro interior: ¿Acaso no saben que ustedes son un templo de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes? 1 Corintios 3:16
Nos enseñay y nos guia a la verdad: Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder. También les hará saber todo acerca de mí, y así me honrará. Juan 16:13-14
Contrario a los frutos de la carne, Dios produce un fruto: En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, Gálatas 5:22
El proceso de santificación reproduce en nosotros su caracter: Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él. 2 Corintios 3:18
Algunos neurocientíficos como Andrew Newberg escanearon cerebros de personas mientras estas permanecían en oración. Newbwrg descubrió que se activan áreas en el cerebro que están relacionadas con el amor paternal, la empatía y la paz (shalom).
Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16
La fe en el sacrificio de Cristo y en el abrumador amor del Padre bueno que descubrimos a través del texto de Juan 3:16 reescribe memorias de rechazo por seguridad eterna.
»Cuando el ladrón llega, se dedica a robar, matar y destruir. Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente. Juan 10:10
El principado de este mundo esculpe surcos que producen muerte; mientras Dios, produce conexiones de vida abundante.
¿Cómo puedo enculturar de nuevo mi mente? ¿Qué cosas prácticas harán un cambio en mi forma de ser y de pensar? ¿Cómo puedo empezar?
Vamos a meditar en Gálatas 5:22-23 (amor, gozo, paz, etc.)! Avancemos dando pasos diarios, como un plan de 66 días (tiempo promedio para hábitos neuronales):
Confiesa los patrones que han enculturado tu mente (1 Juan 1:9). Identifica y anota conscientemente los detonantes específicos que en ti provocan la ira y/o envidia.
Inmersión en la Palabra (a diario): Medita 15 minutos cada día en las bienaventuranzas (Mateo 5) y/o frutos del Espíritu. Esculpe surcos de verdad.
Oración prolongada (20 min/día): "Oración y meditación en la Palabra ed Dios" + gratitud. Libera paz que guarda la mente (Fil. 4:7).
Comunidad: Dar cuentas regularmente a una persona madura en la fe. Sirve para practicar y fortalecer la mansedumbre (Mateo 20:28).
Acciones repetidas: Rechaza la mentira con la verdad; perdona; practica el ayuno.
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