¿A dónde correr en busca de ayuda oportuna? Existen espacios o recintos que ofrecen refugio y resguardo seguro en caso de surgir una urgencia. A algunos de estos, se les suele llamar fortín o búnker, se trata de una construcción de concreto u hormigón armado, generalmente subterránea, que está destinada a servir de refugio durante los ataques con bombas, misiles, otros y sus posteriores consecuencias. También, suele ser conocido como "lugar secreto" o el "lugar seguro".
Conocer la localización de un lugar de refugio es de suma importancia para salvar nuestra vida en momentos de premura extrema. ¿Conoces el camino para llegar hasta allá? ¿A dónde has corrido a buscar ayuda? A veces, nos refugiamos en nuestro propio interior y colocamos algún tipo de armadura que -esperamos- soporte la tempestad. Otras personas acuden a "falsos refugios" como las sustancias; alcohol, drogas, medicamentos, etc.
Cuando el telégrafo y el sistema de códigos Morse se hicieron ampliamente utilizados en las telecomunicaciones mundiales, por allá del año 1906 se adoptó el uso de una señal de socorro a través de las letras "SOS" que se representan con 3 puntos seguidos de tres rayas y de otros 3 puntos (). Vale aclarar que no son las siglas Save our souls, ni de ninguna otra palabra. De esta forma, una nave que presenta serios problemas puede solicitar ayuda a otras que se encuentren cerca justo en ese momento. En muchos países actualmente existen sistemas de telefonía que también nos prestan ayuda oportuna al marcar con el teclado el número 911. Ahora queda esperar que alguien la escuche y actúe oportunamente a favor de quien busca apoyo inmediato.
A partir de 1950 en los Estados Unidos se empezaron a construir búnkeres anti radiación para salvar a su población de ataques nucleares. Europa por su parte, los utiliza desde la segunda guerra mundial como refugios antiaéreos. El mayor de estos sólo podría acoger a 2 mil personas; está en Suiza. La actual guerra en Europa, ha provocado un aumento en la demanda de búnkeres de hasta 500 solicitudes en sólo dos semanas.
¿Cómo llego a mi lugar seguro? ¿A dónde acuden los hombres justos en busca de socorro? ¿De dónde vendrá mi ayuda? ¿Acaso está dormido aquel que te debe cuidar? ¿Hasta dónde y a qué distancia se encuentra mi refugio? ¿Qué pasa si yo tengo que viajar, dónde podré hallar socorro y refugio? El escritor del Salmo 121 tiene algunas respuestas importantes: Dirijo la mirada a las montañas; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Dios, creador del cielo y de la tierra. Dios jamás permitirá que sufras daño alguno. Dios te cuida y nunca duerme. ¡Dios cuida de Israel su pueblo, y nunca duerme! Dios te cuida y te protege; Dios está siempre a tu lado. Durante el día, el sol no te quemará; durante la noche, no te dañará la luna. Dios te protegerá y te pondrá a salvo de todos los peligros. Dios te cuidará ahora y siempre por dondequiera que vayas.
Durante el inicio del reino de Josafat, trabajó muy duro por restaurar el reino y culto a nuestro Dios. Josafat no adoró a las imágenes del dios Baal; además tuvo el valor de quitar, de todo el territorio de Judá, los pequeños templos de las colinas, que se usaban para adorar ídolos, y destruyó las imágenes de la diosa Astarté. Josafat obedeció a Dios, al igual que su padre, pues no siguió el ejemplo de los reyes de Israel. Por el contrario, cuando ya llevaba tres años de gobernar, envió a los oficiales más importantes de su reino a enseñar la ley de Dios a todo el pueblo. 2 Crónicas 17
El rey Josafat, de Israel enfrentó un ataque de un ejercito muy numeroso que avanzaba desde el otro lado del Mar Muerto. Josafat, lleno de miedo, buscó la ayuda de Dios, y para mostrar su angustia le pidió a todo su pueblo que no comiera. De todas las ciudades de Judá llegó gente a Jerusalén para pedir la ayuda de Dios. Al ver a la multitud, Josafat se puso de pie, frente al patio nuevo que está en la entrada del templo de Dios, y oró así: «Dios de nuestros antepasados, ¡Tú estás en los cielos, y dominas a todas las naciones de la tierra! ¡La fuerza y el poder te pertenecen! ¡Nadie puede vencerte!
Podemos ir a nuestro Dios a toda prisa y buscar a nuestro asesor experto, podemos humildemente solicitar sabiduría cuando no la tenemos. Le podemos recordar a Dios como en el pasado Dios nos libró, les ayudó, nos guardó y nos protegió. Si Tú ya lo hiciste antes, lo puedes hacer otra vez. Dios sabemos que nadie es más grande que Tú, nadie hay más poderoso que Tú.
Al día siguiente, se levantaron muy temprano y se prepararon para ir hacia el desierto de Tecoa. Cuando iban saliendo de Jerusalén, Josafat se puso de pie y les dijo: «Escúchenme con atención, todos los que viven en Jerusalén y en Judá: Confíen en nuestro Dios, y en sus profetas; si lo hacen, todo saldrá bien; ¡nada nos sucederá!» Luego Josafat se puso de acuerdo con el pueblo, y eligió a varios cantores para que marcharan al frente del ejército, y fueran cantando y alabando a Dios con el himno que dice: «Den gracias a Dios, porque él nunca deja de amarnos». Los cantores marcharon, vestidos con sus trajes especiales, y en cuanto empezaron a cantar, Dios confundió a los enemigos de Judá. Fue tal la confusión, que los amonitas y los moabitas atacaron a los de Seír, hasta que acabaron con todos. Luego, los amonitas y los moabitas se pelearon entre ellos, y acabaron matándose unos a otros. Así fue como cayeron derrotados.
Este es nuestro momento, es nuestro tiempo especial para vencer y superar este ataque sorpresa. Ahora mismo podemos entrar a nuestro cuarto de guerra, a nuestro búnker y acudir a buscar el consejo, la sabiduría desde su fuente, al asesor que no necesita quien le enseñe. La fuente de amor que inspira y motiva a nuestro corazón para vencer el temor. Disfruta de tu acceso a tu torre fuerte, tu lugar seguro. Ahora, obedece las instrucciones que Dios te comparte y ve y haz tu parte a la mayor brevedad con todo detalle. Dios solamente saldrá a pelear las batallas por aquellos que estén limpios de maldad y pecado, asegurate haber lavado tus ropas en la sangre del cordero y estar limpio y puro. De no darte prisa estarás pelando solo tus batallas, eso sería algo muy triste.
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