Otras veces, para provocar que meditemos otra vez, Dios también nos habla a través del uso de comparaciones. Las comparaciones, nos permiten pensar dos veces cada cosa, nos permiten hacer juicios objetivos. Nos hacen ver aquello que los amigos no te dicen y que los espejos no te muestran. En una de esas temporadas de desacierto y confusión por causa del cautiverio. Dios utilizó tres comparaciones para invitar a la nación de Israel a meditar, para hacer juicios objetivos y así descubrir su propia realidad. Dios, les hizo escuchar tres cortas historias en Isaías 54. Se trata de narraciones simples con pocos personajes y que nos llevan ágilmente al destino entregando el mensaje correcto. Hoy mismo, esas tres comparaciones nos son entregadas a Usted y a mí para revisar nuestra realidad espiritual actual.
La nación que tiene al Dios verdadero, pero se ha alejado de su Dios es como una esposa que ha sufrido el rechazo por parte de su esposo y vive marginada.
La nación desolada y en ruinas, es como una esposa que vive como viuda pobre y sin hijos propios.
La nación que tiene al Dios verdadero por rey, no será vencida por las armas de sus enemigos.
Dios lo sabe todo, cuando Dios nos hace una pregunta, no está buscando obtener una respuesta que le dé claridad y luz, o un mejor consejo sobre algún asunto. Solamente busca hacernos juzgar nuevamente sobre nuestra realidad espiritual, busca que seamos conscientes de nosotros mismos y de la realidad que nos rodea.
La nación de Israel, vive una temporada de calamidad total. Ciudades abandonadas, edificios en ruinas, campos abandonados, su población ha sido llevada cautiva, no hay celebración de fiestas de adoración a Dios, no hay cantos, no hay lectura de la Palabra, no hay ofrendas. Todo esto contribuye a que no entiendan su realidad, ni su temporada.
La esposa descuidó su parte del compromiso matrimonial. Su esposo la repudió después de la noche de la boda. Sufre vergüenza y abandono. No posee hijos propios. A los ojos de los demás ha sido humillada en público. Esta esposa representa claramente la situación de la nación de Israel. El cautiverio en Babilonia la ha separado y la mantiene humillada. También hay otra comparación ligada a la anterior, el esposo. Se trata de una figura que representa a Dios. Él la despreció, la rechazó. Ella vive al día, como si se tratará de una viuda muy pobre en extremo. Pero, le da aviso de que su temporada de humillación está a punto de terminar. Hay a las puertas una nueva temporada muy distinta. Será tan increíblemente buena, que pronto olvidará el tiempo de su humillación y su falta de hijos.
Dios, además, le da instrucciones y muy precisas. Conquista el ambiente espiritual que te rodea. Toma el control. Instala el reino de los cielos ahí mismo. Entona cantos alegres. Utiliza tu cuerpo como un arma espiritual, te vas a valer de tu sistema fonatorio para emitir tu voz, tu canto. Anuncia desde ya, ve practicando, que viene la nueva temporada. El esposo viene muy pronto a tu vida. Ten muy presente que Dios va a donde es invitado, se queda donde es adorado y manifiesta su enorme poder en medio de los que creen en Él.
»Nación de Israel, agranda tu tienda de campaña, extiende las cuerdas y clava bien las estacas, porque te vas a extender de un extremo al otro. Tus hijos conquistarán muchas naciones y ocuparán las ciudades que ahora están deshabitadas. Isaías 54:2-3
Para cualquier persona que ha vivido una temporada de extrema pobreza, con los recursos limitados, en absoluta escasez y que solamente es capaz de planificar un día a la vez, su fortaleza mental para planificar solamente es capaz de producir cálculos para sus próximas 24 horas. Si le pides planificar 24 meses en el futuro se abruma, se escapa a su control. El reto que Dios nos está confiando es enorme. Debes planificar que en tu futuro inmediato vendrá una temporada de tal abundancia que medir con la cuchara más chica no te será útil, en caso de no lograr cambiar tu mente vas a desparramar todo y la cosecha se va a perder. Deberás cambiar de mentalidad, debes cambiar de instrumento de medición, debes abandonar la mente estrecha, limitada, escasa, la mentalidad minimalista. Esa forma de planear todo como una viuda en extremo pobre debe salir de tu actual mentalidad.
En un reino se utilizan medidas en base al cuerpo de su rey. Por ejemplo tenemos medidas tales como una pulgada, un palmo, un codo, una yarda, un pie, un paso o mil pasos, etc. Todas se basan en su rey. Invitación a meditar, si Ud. y yo somos parte del reino de Dios aquí en la tierra, si estamos dentro de su reino. ¿Con qué medidas debemos trabajar en este reino? Así es, con las medidas del rey; Dios es nuestro único rey.
Dios tiene en mente el planeta completo. La demanda de Dios está clara. Ya no midas el crecimiento que viene en base a ampliaciones en tu casa, o en base a lotes residenciales, o en base a bloques o cuadras, las medidas serán en vecindarios completos. Pero, no solo esto, mejor extiende aún más las estructuras hasta el tamaño de ciudades, y si logras esforzarte todavía más, piensa en la escala de nuevos territorios y naciones completas. Expande tu mentalidad, expande tus límites, expande las estructuras que sostienen el lugar que habitas.
En los dos últimos años hemos experimentado -en carne propia- muchas limitaciones y enormes pérdidas humanas y materiales. Cada familia a visto como sus recursos dejaron de crecer por varios factores: La pandemia por coronavirus y su confinamiento, la epidemia de dengue y el virus de la viruela del mono, el aumento de la inflación en la economía mundial y local. Lo peor fue que dejamos de congregarnos juntos por varios meses, no adoramos juntos, no oramos juntos. Ha sido una temporada humillante, nuestro crecimiento se detuvo, no hubo desarrollo demográfico. En algunos países la natalidad retrocedió 11.2%, las muertes globales de la pandemia se estiman ya en 6.45 millones a hoy, la economía retrocedió a cifras de la segunda guerra mundial de hace 70 años nos amenaza otra recesión. ¿Parece una temporada similar a la Israel en el cautiverio? Muchos adoptamos una mentalidad minimalista y achicamos el cinturón para superar la emergencia sanitaria. Y en medio de este escenario se escucha la demanda de Dios: ¡Agranda tu tienda de campaña, extiende las cuerdas y clava bien las estacas, porque te vas a extender de un extremo al otro..!
Dios demanda extender nuestro "ojél" nuestra tienda de campaña. Es una palabra hebrea que significa tienda de campaña. Proviene del uso de la frase hebrea "se ve claramente a la distancia". Es un lugar donde no hay confusión, es un lugar donde hay claridad. Ojél se utiliza varias veces en el TaNak, la casa donde Moisés y Dios hablaban cara a cara, la casa que mandó a construir David para el arca, el tabernáculo de adoración que construyó David. La nueva instrucción que Dios le da a su nación utiliza el verbo rajáb, extender, ensanchar, expandir la estructura actual. También utiliza el verbo kjazác, fortalecer, tomar ánimo. Fabrica y utiliza otro tipo de estacas más resistentes, utiliza otro tipo y tamaño de cuerdas. Cambia las antiguas estructuras que te sirvieron hasta hace unos minutos.
La nación que adora al verdadero Dios no será vencida por las armas forjadas por sus enemigos. Dios, será tu guardián si te esfuerzas en adoptar las medidas de su reino y trabajar en consecuencia a estas.
Escucha nuestro Podcast en Spotify ¡Acertadamente! Capítulo 1.
¡Bonísimo!
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