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Cuando creemos tener la razón de nuestro lado.

"Tener razón", es un falso refugio muy visitado por un corazón centrado en sí mismo. La Biblia retrata y describe muy bien a los patriarcas y a sus hogares, como si se tratara de un retrato fotográfico “sin filtros” de una familia, sin pasar por mejoras cosméticas y correcciones en Photoshop. La Biblia, no hace narraciones épicas acerca de personas perfectas. Habla también de sus dificultades y sus retos.
La familia, que lidera Isaac y su esposa Rebeca, no es tampoco perfecta. Más bien, se trata de una donde no existe la unidad, donde hay división, su relación se fundamenta en la desconfianza, se espían entre ellos, chismean todo lo que escuchan, promueven fraudes y trampas, engaños, manipulación, hay preferencias evidentes, hay favoritos y alianzas, hay celos. Como en toda familia, como en la suya y en la mía. Esta también posee sus propias disfuncionalidades. Observemos como todos en esta familia se hablan de forma imperativa, se dan órdenes, no hay paz en sus dichos.
Hoy vamos a hacer un recorrido por los capítulos 27 y 28 del libro de Génesis.
La ”bendición” patriarcal a lo largo de esta historia viene a ser la tutela sobre las propiedades y el derecho a ser la máxima autoridad legal. Se trata de un título valor o decreto.
Todo va a iniciar un día en que el papá -Isaac- hace manifiesto de que ya está viejo y pone sobre el tablero que le llegó el tiempo para entregar su herencia. Lo que toma por sorpresa a todos en casa. Faltan todavía más de 40 años para el día de su muerte.
El padre; Isaac (Yitskjak), esposo de Rebeca e hijo de Abraham y Sara. Es el segundo en sucesión en la línea de los patriarcas. Es un hombre mayor, es posible que este en sus 137 años de edad y ya ha perdido gran parte de su vista. Posee un criterio muy limitado, sólo confía en sus sentidos. Cree -equivocadamente- que sus días en la tierra son pocos, así que se apresura a heredar "la bendición" sobre su favorito, Esaú.  Isaac el papá es una persona muy sensorial, es muy emocional. Su salud física empieza a manifestar perdidas sensibles en sus capacidades; está casi ciego, y su hermano mayor Ismael (Yishmaél) murió casi de la misma edad; 137 años.
Isaac ya no mira bien, no ve, no observa tan bien como antes. Se entiende por las costumbres de esos días, que al declarar que ya está viejo Isaac, anuncia que va a repartir su herencia formalmente. Lo hará de forma verbal e irrevocable con sus hijos. De aquí que este anuncio cambió por completo la dinámica de toda la familia por el interés que ha despertado lo que cada uno ha de heredar.
Así que, es el mismo Isaac quien provoca una reunión, una comida exclusiva; solo Isaac y Esaú. En esta, su hijo favorito -Esaú- podrá salir ampliamente beneficiado pues podrá recibir “la bendición patriarcal” con Dios como su único testigo. La presencia de Dios solo es asumida como un mero formalismo, pues nadie ha consultado, ha buscado, ha preguntado o se ha interesado en conocer su parecer en medio de todo esto. Este plan de Isaac dejará completamente por fuera a Jacob. Pero, más aún, con este pacto Isaac procura de invalidar la voluntad de Dios:

Y Dios le respondió: «Tus hijos representan dos naciones. Son dos pueblos separados desde antes de nacer. Uno de ellos será más fuerte, y el otro será más débil, pero el mayor servirá al menor Génesis 25:23

La madre y esposa de la familia es Rebeca (Ribcá = encadenar con belleza). Cree tener la razón y ser la única que entiende los planes de Dios. Asume que todos en su casa son menos listos que ella, escucha conversaciones a escondidas, y se deja ver como una víctima de sus nueras cananeas. Se vale de su roll de esposa y madre para imponer su voluntad. Isaac -el esposo- no es consiente de que ella le espía. Jacob -el hijo favorito de la madre- se vuelve su cómplice. Ambos conspiran para evitar que Isaac ponga de cabeza la autoridad de Jacob.
Esaú. (Esáv=velloso como cordero) Tiene un gemelo. Él es el mayor, le corresponde la primogenitura de valor espiritual. Una que él no valora, ni le interesa. El favor de Dios no es su interés o prioridad en esta vida. Su corazón mantiene apego a las mujeres, a la posición social y a la prosperidad material. Es buen cazador, a su padre le agrada esta cualidad de hombre que corre, caza y trae carne silvestre. Su piel está cubierta de vellos. 
Jacob. (Ya-Ak-Óv) = que toma por el talón / suplantador. El gemelo de Esaú. Nació segundo, tomando con su mano la pierna de su gemelo. Es buen chef, tiene hábitos más caseros, es buen pastor, corre mucho, tiene olfato para los problemas y huye a la primera señal. Sigue instrucciones. Usurpa la identidad de su hermano mayor ante su padre. Valora los privilegios espirituales como el ser primogénito. Tendrá a lo largo de su camino un despertar espiritual.
La trampa de Rebeca para obstaculizar a Isaac y Esaú. La madre se ha enterado que su esposo va a beneficiar a Esaú y no a su favorito. Así que sagazmente pone -a la brevedad- un plan a trabajar. Jacob, asume la identidad de Esaú, lo suplanta guiado y ayudado por Rebeca, engañan a su padre, quien quería burlar a Dios. Se viste como Esaú, se coloca piel de cabrito sobre los brazos y cuello, y responde como Esaú. Isaac duda y sospecha. Hace algunas preguntas, para verificar su identidad. Isaac, come y declara la bendición patriarcal sobre su hijo Jacob, se trata de un pacto irreversible, pues han comido juntos y Jacob le ha besado, todo es simbólico de un compromiso, de una alianza de no traición. Isaac ya decretó el liderazgo y la representación legal de la familia a Jacob, también la prosperidad de los frutos de sus campos ahora están a nombre de él.
Solo un instante después de que Jacob recibió "la bendición" y salió de la reunión, Esaú regresa con la presa de su caza. Isaac se da cuenta -entonces- que fue engañado por Jacob y que no hay manera de invalidar lo que ha decretado. Isaac, al saberse engañado por Jacob sufrió fuertes temblores. Posiblemente descubrió que es inútil obstaculizar la voluntad de Dios. No pudo invertir la jerarquía de Jacob sobre Esaú; su hijo favorito. Por detrás del escenario, Rebeca sagazmente le superó. Posiblemente la relación entre Isaac y Rebeca nunca volvió a ser la misma. Pero Rebeca se hizo responsable por todas las consecuencias de esta acción.
Del enojo al rencor. Esaú, al ver que está a punto de perder también la “bendición” material y la representación social. Está muy interesado en recuperar ambos beneficios materiales. Los beneficios espirituales no le atraen. Le exige a su padre con gritos y lágrimas de cólera que encuentre “otra bendición” para él. Esaú, nunca se arrepintió por menospreciar la primogenitura espiritual. Esaú es el tipo de creyente que menosprecia lo que ha recibido, los dones que le han llegado, el sacrificio previo que le ha traído hasta aquí, perdió lo que es imposible volver a recuperar.
No cometan inmoralidades sexuales ni le falten al respeto a Dios. Eso fue lo que hizo Esaú cuando vendió los derechos que tenía como hijo mayor a cambio de una sola comida.  Ustedes ya saben que después trató de conseguir la bendición de su papá y, aunque la suplicó con lágrimas, él no se la dio, pues ya no podía cambiar lo que había hecho. Hebreos 12:16

Su padre Isaac le dio también una pequeña “bendición”. Sólo -un minuto después- de recibir la bendición ya planeó matar a su hermano Jacob, durante los actos fúnebres de su padre. Lo que Esaú no sabía es que Isaac tenía carga en su batería para 40 años o más. Esaú deseaba matar a Jacob y tomar así toda la ”bendición” de su padre a través de la fuerza.
En esta familia cada uno cree tener la razón, viven centrados en sí mismos. Rebeca, no volverá a ver a Jacob. Esaú será bendecido materialmente en una medida que para él resultará suficiente, pero sin primogenitura espiritual. Isaac, no logró inclinar la balanza a favor de su hijo favorito. Jacob, huyo por más de 20 años de su casa y sufrió a manos de su propio tío Labán. No había dos bandos, realmente cada uno buscaba lo propio, lejos de la promesa y de la voluntad de Dios. Cada uno buscó como influir y manipular a los demás, hasta pretendieron “envolver” a Dios en su manipulación. Pero Dios no puede ser burlado. Ninguno de los 4 miembros de la familia venció. La manipulación tampoco fue un obstáculo para que Dios impusiera su voluntad: Esaú, servirá a su hermano Jacob.
Rebeca no desea un baño de sangre entre sus dos hijos, ella sabe que de darse así, será fatal. Decide poner tierra y distancia en medio de ambos. Se le ocurre que si Jacob se va a casa de su hermano Labán, allá podrá iniciar una nueva vida y dará tiempo para que todo en casa vuelva a la calma. Así Jacob podrá regresar a casa. Rebeca le manifiesta a su esposo Isaac, que sus dos nueras cananeas le producen muchas molestias, que será prudente que Jacob tome por mujer una chica de su propia familia, de la misma casa de su padre. Una vez más la madre/esposa de la familia influye nuevamente en Isaac. Le hace creer a su esposo que para ella las mujeres de la región de Canaán son un problema muy molesto.
Isaac, reacciona al malestar de Rebeca. Llama a Jacob y le pide que emprenda un viaje a solas hasta la región de su abuelo materno. En esa casa, la de su tío Labán hay chicas solteras. Entre ellas, habrá una que podría llegar a ser tu esposa. Le envía hasta allá con una bendición especial.
Esaú observó lo que hizo su padre Isaac con Jacob su hermano. Pero, hizo una mala lectura del origen de todo. Asumió que a su padre Isaac, no le satisfacen las chicas de Canaán para ser parte de su familia. Solo para agradarle, y ganar puntos de simpatía decide tomar esposa entre las hijas de su tío paterno, el medio hermano de su padre Ismael (Yishmaél). Viajó a aquella región y se casó con su prima מַחֲלַת Majalat (Makhalát) y la hace su tercera esposa. El nombre de la tercera esposa se puede traducir como enfermedad, mal, indisposición, achaque …
Bet El Casa de Dios.
Jacob emprende su viaje a la casa de su abuelo materno en Paran Harán. En cierta parte del camino entre Beerseba (Siete pozos) y Harán (Kjarán = Asolado), Jacob se detuvo a descansar cuando se le terminó la luz del día. Llegó la noche, ya no podía avanzar de manera segura por la falta de luz y se quedó donde le sorprendió la oscuridad. En ese sitio que se conocía como Luz, sobre la superficie eran visibles piedras planas por todas partes. Así que acomodó algunas para usarlas como apoyo para su cabeza. Vale destacar que, las "almohadas de piedra" en esa época se usaban para colocar la cabeza un poco arriba del piso y evitar que los insectos subieran a la boca y oídos. Hasta aquí se está portando lo más natural posible.
Aquí inicia su despertar espiritual. Jacob observó en un sueño que justo en ese lugar había una muy larga escalera; entiéndase como unas gradas hechas de piedras planas de la región, que conectaban la tierra con el cielo. Los ángeles la usaban para bajar y subir entre sus extremos. Se trata de un portal del cielo. En la parte alta, desde el cielo, se escucho a Dios que hablaba. Jacob escucha que Dios se presentó e identificó. Ratificó un pacto hecho desde dos generaciones atrás en su familia. Le prometió -al igual que le pasó a Abraham y a Isaac- esa tierra para sus hijos, y para todos los que vengan después de sus hijos. Confirmación de su pacto: - Te prometo que voy y regreso contigo en este viaje. No vas a estar abandonado. El mensaje del sueño le despertó. Estaba asombrado de lo que ese lugar significaba. Le llamó puerta del cielo y casa de Dios = “Bet El”.
Tomó la piedra (almohada), le ungió con aceite, levanto (pilar o columna) altar allí de piedras planas, y llamó al lugar Bet El
Jacob (Ya-Ak-Óv), asumió allí mismo un compromiso (voto). 1. Si Tú (Dios) me bendices con alimento suficiente, y con vestido. 2. Si a mi regreso a la casa de mi padre soy recibido con paz. Serán para mí la señal de tu lealtad conmigo.
Entonces, yo tomaré voluntariamente la décima parte de todo lo mío y lo dedicaré para ti. Hasta este punto, Jacob -como todo joven necio- no reconoce que Dios ya había probado ser leal desde dos generaciones atrás. Lo que Jacob, tampoco está entendiendo es la correcta dimensión de lo que Dios le promete: Ser su compañero en todo este viaje de ida y regreso”. Yo estoy contigo. Jacob, solo estaba preocupado por 2 cosas; en comer suficiente y en vestir bien. A su regreso él deseaba ser visto guapo, sano y próspero.
¿Has puesto tu interés personal a un lado? ¿Has consultado a Dios sobre su voluntad sobre tu vida? ¿Has mentido para ayudar a Dios según tu criterio? ¿Te has dado cuenta que Dios te ha acompañado desde hace mucho? ¿Qué disfunciones te han marcado en tu hogar? ¿Puedo burlar a Dios y salirle adelante haciendo trampas? ¿Has visto la fidelidad y lealtad de Dios obrando a tu favor? ¿Sueles manipular a los miembros de tu familia frecuéntenme?

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