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Cambio de microchip, un nuevo firmware para mi mente.

Les aseguro que si alguien le dice a este monte que se mueva y se arroje al mar, y no duda que va a suceder, el monte lo obedecerá.
Marcos 11:23

Hagámonos algunas preguntas importantes para iniciar. ¿Vamos a dedicar otra vuelta completa alrededor del sol? ¿Cuánto tiempo más vamos a invertir en andar con rodeos a nuestra situación pendiente de atención? ¿Cuánto más de lo mismo sin resolverlo bien? ¿Cuál será -esta vez- el nuevo argumento para no enfrentar a mi montaña?
Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Colosenses 3:1-2

Entendemos por mentalidad al conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo o de un grupo de personas. ¿Cuánto nos va a tomar hacer el cambio de nuestra forma de pensar, de mentalidad que nos urge asumirHay una realidad con respecto al cielo que debemos aclarar aquí y ahora, antes de llegar a allá. La mentalidad humana actual no responde al estándar del cielo, las prácticas y costumbres de esta tierra no funcionan, ni servirán allá. No bastará que te dediques "en parte", o que solo cambies las formas externas. Debes entrenarte para vivir tu eternidad en el cielo ante la presencia de Dios.
Las personas que han visitado la iglesia toda su vida, como las personas que ya tienen algún tiempo frecuentando los auditorios y por los eventos de los templos muy seguramente, ya conocen algunas o muchas de las promesas y de las declaraciones hechas por Dios para bendecir sus vidas. Conocen perfectamente que la voluntad de Dios para cada uno y saben que esta es bendecirnos abundantemente. Pero, también saben que existen junto a todas esas promesas algunas condiciones de nuestra parte por cumplir que recaen en nuestra responsabilidad.
¿Recuerdas la frase "para que te vaya bien y disfrutes de larga vida sobre la tierra" de Efesios 6:3? Así que Dios nos muestra dos escenarios a escoger; uno que demanda obediencia absoluta y otro que no.

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el malporque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado...Deuteronomio 30:15-16

La nueva norma para medir. La medida de nuestra confianza en la lealtad y el gran poder de Dios debe mover las montañas que nos hacen oposición. La medida de amor que debo desarrollar aquí en la tierra, es amar sin condiciones. La medida de perdón que debo aplicar es el perdón completo y en el mismo momento de ser ofendido. La medida de honra es que Dios es primero que todo. Debo poner en orden las prioridades de mi corazón. Jesús declaró varios mandamientos para ser obedecidos por su iglesia; ama a Dios con todo, ama a los demás como a ti mismo, esfuérzate a entrar por la puerta angosta, entre muchos. Es casi seguro que recién has descubierto que todavía tenemos que atender muchas áreas descuidadas o abandonadas a las que siempre hemos creído que "algún día" se iban a desarrollar por si mismas y sin ningún esfuerzo de nuestra parte.
¿Parece incomodo? Pero es necesario. Por ejemplo, asumir y tomar responsabilidad por mi felicidad, por mi gozo, por mi dicha. ¿Cuándo me haré cargo de mi felicidad? Dios podría obrar un cambio milagroso a partir de mi decisión y de mi esfuerzo.

Todo lo que esté a tu alcancehazlo con todas tus fuerzaspues no hay actividad, ni razón, ni ciencia, ni sabiduría en el reino de los muertos adonde te encaminas. Eclesiastes 9:10

La responsabilidad es la forma de responder a la oportunidad que se nos presenta en la vida, es responder oportuna y correctamente a la habilidad que Dios ha puesto delante nuestro. La palabra responsabilidad proviene del latín responsum, que es una forma de ser considerado sujeto de una deuda u obligación. Hace referencia al compromiso u obligación de tipo moral que surge de la posible equivocación cometida por un individuo en un asunto específico.

Cierto día, Taré tomó a su hijo Abram, a su nuera Sarai (la esposa de su hijo Abram) y a su nieto Lot (el hijo de su hijo Harán) y salieron de Ur de los caldeos. Taré se dirigía a la tierra de Canaán, pero se detuvieron en Harán y se establecieron allí. Génesís 11:31

Este viaje a una nueva tierra lo inició Taré (Hebreo: תרח Terah) el padre de Abram. Cuando este tenía la edad de 130 años, le nació su hijo Abram. Taré salió de Ur (ciudad sumeria de la Baja Mesopotamia) hacía Canaán. Pero, Taré no alcanzó a llegar a su destino, pues a los 205 años de edad murió en Harán lejos de su objetivo en Canaán. En el libro de Josué (24:2) se describe a Taré como un hombre que estaba al servicio de otros dioses, había idolatría en su corazón. El trono de máxima autoridad de su vida no lo ocupaba Dios. Tanto Ur (E-gish-shir-gal) su ciudad de origen, como la de su destino Harran (E-jul-jul) eran reconocidos centros de adoración mesopotámica a la luna conocida como dios "Sin / Nanna". En su corazón no hubo ambición por un poco más, no aspiró a algo más, se conformó con un poco menos. Debemos sacar completamente los ídolos que todavía ocupan el lugar de Dios.
Dios va a respaldar a aquellos que toman la responsabilidad completa y que no se queden a mitad de su camino, a aquellos que asuman totalmente su responsabilidad.  Haciendo así veremos las bendiciones completadas. Es cosa de revelación personal y de desear un cambio completo de mentalidad, provocar el nuevo tiempo, la nueva temporada. El mayor conflicto interno es que a veces no aspiramos, ni deseamos ese cambio total, nos conformamos a un ligero cambio de forma externa así no debemos tomar la responsabilidad completa. Abraham dejó atrás los ídolos, le creyó totalmente a Dios y asumió el reto completo.

El Señor le había dicho a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te traten con desprecio. Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti». Entonces Abram partió como el Señor le había ordenado, y Lot fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, y todas sus posesiones—sus animales y todas las personas que había incorporado a los de su casa en Harán—y se dirigió a la tierra de Canaán. Cuando llegaron a Canaán, Abram atravesó la tierra hasta llegar a Siquem. Allí estableció el campamento, junto al roble de More. En aquel tiempo, los cananeos habitaban esa región. Entonces el Señor se le apareció a Abram y le dijo: «Daré esta tierra a tu descendencia». Y Abram edificó allí un altar y lo dedicó al Señor, quien se le había aparecido. Después Abram viajó hacia el sur y estableció el campamento en la zona montañosa, situada entre Betel al occidente, y Hai al oriente. Allí edificó otro altar y lo dedicó al Señor, y adoró al Señor. Entonces Abram continuó viajando por tramos en dirección sur, hacia el Neguev. Génesis 12:1-9

A todos nos agrada y nos satisface que haya alguien más que se haga cargo de nuestras responsabilidades. Delegamos en otros nuestra obligación y evadimos nuestra responsabilidad. Cuando se trata de demandas individuales, y colectivas que Dios nos ha solicitado, lo mejor será ser más responsables y asumir nuestra parte del pacto, estar dispuestos a pagar el precio, estar dispuestos a sudar un poco, y a sacrificar algo. Aprende la lección de la hormiga. No lo delega, lo hace, pues sabe que tiene el tiempo justo para estar lista para sobrevivir el invierno.

Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas. ¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio! A pesar de que no tienen príncipe ni gobernador ni líder que las haga trabajar, se esfuerzan todo el verano, juntando alimento para el invierno. Proverbios 6:6-8

No robes el tiempo. Muchas personas, incluidos muchos creyentes en Dios, le roban tiempo de su empleador a sus actividades personales, llegan tarde, salen temprano, se ausentan con frecuencia, no cumplen con el objetivo, en fin. Debemos dejar esta vieja forma de pensar, debes renovar tu mentalidad. Una vez escuche decir a un consejero que cuando se le dedican más de tres sesiones a una persona para ayudarle a resolver su conflicto, y se le pide hacer algunos cambios y no los hace, es bueno saber que esa persona nunca ha deseado en su corazón hacer esfuerzos ni cambios, y que solamente nos hace perder nuestro valioso tiempo.

Aquí se nos pide superar totalmente la pereza. Ser juicioso, ser diligente, trabajar cabalmente las horas que me piden y me pagan, permite brillar la luz de Dios en ese lugar. Ser responsable con mi parte. Dios observa y escucha todo lo que hacemos. Nuestra obediencia honra a Dios y permite a los que están a nuestro derredor ver un buen ejemplo e inspiración. Este es un buen momento para asumir la mentalidad de honra que nuestro Señor se merece y espera. Que todos puedan ser testigos de nuestra nueva mentalidad, la de alguien que pone mucho interés, esmero, rapidez y eficacia en la realización de un trabajo o en el cumplimiento de nuestra obligación. Llenos de pasión y de ambición por honrar tu nombre a través de nuestra responsabilidad.

Podemos renunciar a las fallas de nuestro comportamiento para iniciar una obediencia que haga que aquellos que nos están observando en casa, en nuestro trabajo, en la calle, en la Internet reciban el mensaje correcto.

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