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Los hechos de nuestra fe, el reto.

Se cuenta de un grupo de estudiantes de física en una institución de alto nivel que estudiaban la ley del péndulo simple en sus últimas semanas de curso. Luego de haber sido capacitados y demostrada ésta teóricamente, después de haber redactado increíbles ensayos a cada uno en la clase les quedó claro cuando su maestro les explicó los limites y alcances de esta ley de la física. Para terminar su docente le pidió a los estudiantes que más confiaban en su efectividad que se colocaran en dos extremos del aula, ellos dos lo obedecieron en el acto, sin dudar.
De pronto el profesor sacó una enorme y pesada esfera de metal sólido más grande que sus propias cabezas y que colgaba de una fuerte cadena sujeta a la estructura más alta del techo. Ésta bola se iba a balancear y a detener justo frente a su nariz sin tocarles un solo pelo en cumplimiento de su conocimiento. Cuando ellos vieron el tamaño de la bola de metal rápidamente estimaron la fuerza que ésta iba a desarrollar, les tomó un poco menos de un segundo el dejar de confiar y abandonar su posición.
Teóricamente todo funciona bien, pero no fueron capaces de asumir el riesgo en realidad. A muchos creyentes nos pasa igual. Todavía queda pendiente demostrar efectivamente con hechos que nuestra confianza en Jesús se traduce en hechos visibles. Para muchos de nosotros hoy los milagros parecen increíbles pero; son para otros creyentes. Las sanidades son maravillosas pero; para los demás en otro tiempo. Las enseñanzas del reino son muy valiosas pero no están vigentes hoy para mi no son mi guía; caminar sobre los problemas, calmar las tormentas, todo eso nos inspira... Pero no lo suficiente.

"No seas tonto. Debes aceptar que de nada te sirve decir que eres fiel a Dios y confiar en él, si no haces lo bueno." Santiago 2:20

El evangelio del reino que Jesús enseñó elocuentemente en cada sinagoga, en cada pueblo de Israel -reino del norte y del sur- tenía algunas cualidades que demostraban la efectividad del poder de Dios, no se trata de hablar sobre un Dios ajeno y distante en el tiempo -más bien- de uno presente y muy cercano; aquí y ahora. Es el mismo evangelio que se nos ha confiado a nosotros -la iglesia del siglo 21- para ser compartido en cada rincón de la tierra.
Durante su ministerio público -Jesús- nos demuestra de forma contundente que Dios Padre le respalda en su misión aquí en la tierra; sus enseñanzas sobre el reino de los cielos tienen el respaldo de las escrituras, su obediencia de siervo incondicional liberan el poder infinito del cielo aquí en la tierra, los milagros y las maravillas son la consecuencia directa de su confianza absoluta en su Padre. Al confiar totalmente, al obedecer hasta la muerte, al hablar lo que se le pedía hablar, al callar lo que no se le autorizó hablar, al respetar su jurisdicción, y al guardar y cumplir fielmente su misión. Su completa confianza en su Padre incluye acciones observables, que hacen visible al Dios invisible para los que no creen.
Le tomó tiempo y trabajo, acompañamiento personal, muchos viajes junto a sus seguidores y por fin ya está hecho. Jesús  ha enseñado -capacitado- a sus discípulos, los ha empoderado, y les ha delegado autoridad desde ese día hasta hoy. Esa autoridad y ese mismo poder, no ha cambiado ni un poquito, no ha variado, sigue vigente, está actual. Su autoridad y poder están tan frescos como el día que construyó el universo.

"Jesús eligió a setenta y dos discípulos, y los envió en grupos de dos en dos a los pueblos y lugares por donde él iba a pasar.Lucas 10:1

אמונה -emuná- es un vocablo hebreo traducido como fe. La razón jamás puede alcanzar la certeza de la emuná. Ésta perdura incluso cuando la razón no alcanza. Emuná, hace referencia a la firmeza o confianza, y se define como la fuerza con la que nos agarramos o sujetamos de alguien o algo. En Éxodo 17:12 Moisés mantuvo su brazos con firmeza, es la primera vez que se utiliza emuná en la Biblia. Su raíz hebrea es amán que significa “creer, confiar”, y se define como “tomarse de la mano derecha de alguien, tal como un niño se toma de la mano de su padre”. La podemos encontrar en Génesis 15:6
Abram creyó al Señor,
y el Señor se lo reconoció como justicia
Jesús, organizó a varios equipos de trabajo entre sus seguidores y discípulos, y les confió una misión. Los 70, los 40, los 20, los doce fueron enviados a las sinagogas de los pueblos a predicar este evangelio del reino, para preparar su encuentro con Jesús. Los discípulos asumen fielmente su misión de reconciliar el cielo con la tierra en su generación. Debían vencer un sistema religioso actual de más de 300 años que incluía miles de reglas humanas en substitución de las leyes de Dios dadas a Moisés. Este sistema religioso no permitía a nadie aproximarse a Dios, y era excluyente.

"Los setenta y dos discípulos regresaron contentos de la misión y dijeron: ―Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando les damos órdenes en tu nombre." Lucas 10:17


Los creyentes que fueron enviados, también se valieron de su emuná, detonaron el poder y la autoridad de Dios usando el nombre Jesús -Yeshúa- como su respaldo, no se limitaron a enseñar las lecciones -reproducir- del evangelio del reino, demostraron efectivamente que Dios les estaba respaldando en su misión; liberando y sanando enfermos a su paso. De allí que a su regreso hablaban con gran asombro, daban alabanza a Dios al observar como el mundo espiritual se somete efectivamente a la autoridad de Jesús.

"Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.  Dios aceptó a nuestros antepasados porque ellos confiaron en él.  Y nosotros creemos que Dios creó el universo con una sola orden suya. Lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse." Hebreos 11:1-3


El reto para hoy está en acompañar con hechos nuestra fe en Jesús. Cada domingo o sábado, vemos a muchas personas, matrimonios, familias regresar a sus casas ligeramente motivados, pero sin un cambió absoluto y visible con respecto al poder y su autoridad espiritual. De alguna manera nos hemos acostumbrado a limitar la efectividad del poder y la autoridad de un Dios que es la máxima autoridad y a la vez es todo poderoso. Se hace necesario romper este argumento desde su raíz y provocar que su poder manifieste hechos maravillosos en medio nuestro.

"En cierta ocasión, Jesús fue al pueblo de Cafarnaúm. Allí, se le acercó un capitán del ejército romano y le dijo:Señor Jesús, mi sirviente está enfermo en casa. Tiene fuertes dolores y no puede moverseEntonces Jesús le dijo:—Iré a sanarlo. Pero el capitán respondió:Señor Jesús, yo no merezco que entre usted en mi casa. Basta con que ordene desde aquí que mi sirviente se sane y él quedará sano. Porque yo sé lo que es dar órdenes y lo que es obedecer. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, ese soldado va. Si a otro le ordeno que venga, él viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo haceJesús se quedó admirado al escuchar la respuesta del capitán. Entonces le dijo a la gente que lo seguía:—¡Les aseguro que, en todo Israel, nunca había conocido a alguien que confiara tanto en mí como este extranjero! Oigan bien esto: De todas partes del mundo vendrá gente que confía en Dios como confía este hombre. Esa gente participará en la gran cena que Dios dará en su reino. Se sentará a la mesa con sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Pero los que habían sido invitados primero a participar en el reino de Dios, serán echados fuera, a la oscuridad. Allí llorarán de dolor y les rechinarán de terror los dientes.
Luego Jesús le dijo al capitán:—Regresa a tu casa, y que todo suceda tal como has creídoEn ese mismo instante, su sirviente quedó sano.Mateo 8:5-13

En cada creyente, en cada discípulo se ha sembrado la semilla de fe, la confianza, la capacidad, la autoridad para someter y ordenar al mundo espiritual sometiéndolo a la autoridad y jurisdicción de Jesús. Esta es la generación llamada a romper la somnolencia espiritual, la generación del cambio, los sin miedo, los valientes que han despertado, los que son diestros en el uso de sus herramientas espirituales para mostrar la efectividad del amor, del poder y autoridad que respaldan nuestra confianza en Jesús. ¿Por qué esperar a que el escenario espiritual se ordene un poco y todo parezca estar listo?
¿Crees que llegó tu momento de caminar hacia Jesús y dejar la barca?
¿Qué situación imposible está -allá atrás en nuestra casa- esperando a que nuestra fe detone  el infinito poder de Jesús? ¿Buscas salud, buscas una relación de matrimonio sana, buscas el respeto de tus hijos, buscas justicia, buscas perdón, un trabajo, un empleo, proyectos nuevos? No esperes un minuto más, no te limites por la distancia que separa a Jesús de tu casa, no te limites por tu raza, condición social, edad, hombre o mujer, esclavo o libre. Confía en su poder y su autoridad que así sucederá.

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