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Obediencia y dolor.

¿Qué analgésico tomar para aliviar el dolor en el almaA veces obedecer nos produce dolor, hoy no hablamos de dolor en el cuerpo. Al recibir, de parte de Dios, un mensaje que incluye instrucciones o exigencias para atenderse ya mismo, y cuando obedecer a éstas se nos demanda renuncia, abandono, o aceptación de algo que nunca hubiéramos imaginado antes. Nos cuesta, no respondemos ágilmente, entramos en conflicto con nuestros deseos. Los seres humanos producimos neuronas sencibles al dolor gracias a un gen (proteína) dentro de nuestro ADN, conocido como el gen PRDM12. El dolor es un mecanismo de alerta que nos advierte sobre algún peligro.
A veces lo que Dios nos pide nos hará enfrentar el dolor y el temor a lo desconocido. A Moisés se le pidió ir de regreso al palacio de faraón y solicitar la salida del pueblo de Israel, a Pedro se le pidió cuidar a las ovejas de Dios, a Jonás se le pidió ir a Nínive y advertir que debían buscar a Dios y obedecer, a Abram se le pidió ir a un destino desconocido para él y dejar todo atrás. Cada una de estas solicitudes produjo dolor y conflicto. ¿Cómo superarlo y lograr el objetivo y alcanzar la meta?
Las desilusiones nos suelen causar mucho dolor; cuando las expectativas son altas y no se logran alcanzar impactan muy fuerte en nuestras emociones y nos producen dolor. Entonces sufrimos de dolor en nuestra alma, para nuestro cerebro el dolor físico es interpretado de forma similar al dolor en el alma. ¿Qué medicina debemos tomar para quitar el dolor en el alma? 
Cuando Dios se dirige a su pueblo le habla en términos de "escuchar para luego obedecer"  שְׁמַע יִשְׂרָאֵל ¡Oye Israel, escucha pero escucha bien! (Shemá Israel). Jesús también hacía un especial llamado a nuestra atención para asegurar que haríamos aquello que se nos pide o solicita hacer. Él decía: El que tenga oídos para oír, escuche bien. (Mateo 11:15)

"Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso. Mientras pensaba en todo esto, un ángel de Dios se le apareció en un sueño y le dijo: «José, no tengas miedo de casarte con María. El Espíritu Santo fue quien hizo que ella quedara embarazada. Cuando nazca el niño, lo llamarás Jesús. Él va a salvar a su pueblo del castigo que merece por sus pecados."  Mateo 1:18-21. 

Si usted gusta, le invito a ver desde un punto de vista más actual y contemporáneo esta historia, abandonemos la época de los romanos en Israel, viajemos en el tiempo de regreso a nuestro siglo 21.
María una mujer judía, todavía adolescente que tiene entre 14 y 17 años está comprometida para casarse con otro joven judío. Su prometido tiene casi 25 años, y se dedica a la construcción de casas y muebles, es un buen carpintero. Su relación es la típica de familias pobres que trabajan para el sustento diario, no viven en una gran zona urbana, es más rural.
José y María, han tenido una discusión muy fuerte. Luego de ésta, cada uno salió por un camino diferente. José ahora está solo y tiene un fuerte conflicto, pues él no se explica cómo María está embarazada, y todo apunta a que es de alguien más. José, muy confundido todavía no sabe manejar ésto. Lo más simple para salir de este "problemita" sería romper el compromiso, denunciar a su prometida y decir que está embarazada de alguien, someterla a la expulsión de su familia, casa y de la comunidad o algo peor aún; condenarla a morir lapidada a las afueras del pueblo. José medita largas horas sobre esta situación incomoda que no logra superar, lo que complica todo es su amor por María pues él no le desea ningún mal. Así decide romper su compromiso secretamente; no le dirá nada a su prometida, simplemente tomará sus cositas; unas herramientas, el burro, algo de comida y a esperar que llegue la madrugada para iniciar una nueva vida lejos de ese lugar sin María ni el niño. Resultaba difícil para el joven José acepar como ciertas las explicaciones que María le dio.
Dolor físico y dolor en el alma.
La sensación de dolor no se puede medir, cada quien tiene un umbral de dolor diferente y particular. Un estudio sobre éste demuestra que la persona que sufre de dolor no dispone del 30% de su coeficiente intelectual, pierde temporalmente una parte de su capacidad intelectual y racional. 
José pensaba y volvía a pensar, para encontrar un análisis lógico, obtuvo una solución humana en base a su pensamiento sensorial. Se basó en su entendimiento de la situación. Aunque la situación entre José y María tenía una lógica terrenal. Pero desde el cielo, Dios miraba la misma situación con otro punto de vista. 
Pero él cansado de tanto pensar, y por organizar su viaje de huida finalmente quedó dormido de manera profunda. Ésto era todo lo que Dios necesitaba para dar respuestas a todas las preguntas de José. Fue ahí que el ángel le habló y le aclaró todo.
Recuerdas justo en ese mismo instante que Dios nunca falla, que sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos, recuerdas que Dios es bueno siempre y que él siempre está en control y gobierno de cada situación.
Que a pesar de mis contradicciones y mi sabiduría limitada, él me ama. Vienen a tu mente algunas promesas sobre la paz de Dios:
"Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:7

¿Recuerdas tu Hoja de Vida? Pero no la que narra los trabajos y proyectos laborales, más bien tu hoja de vida como un hijo de Dios. ¿Recuerdas cada vez que Dios actuó a favor tuyo milagrosamente? Si Dios lo ha hecho antes, lo volverá a hacer, otra vez, y nuevamente cada vez que él así desee. 
Pero el temor, el dolor, mis debilidades, van a boicotear y sabotear mi confianza en Dios. Solo confía en Jesús.

¡Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones! Salmo 103:2

Todo el plan de Dios para salvar a la humanidad depende ahora mismo de la reacción de un hombre que siente mucho dolor en su alma. Si José no escucha atentamente a este ángel y cree a su mensaje posiblemente la suerte de María y el bebé hubiera sido otra. Pero él actuó en justicia, actuó por amor a María. La protegió, la mantuvo cerca suyo y lejos del sufrimiento.
Luego de mucho pensar y darle muchas vueltas a las situaciones llega el momento de estar en silencio y escuchar, es tiempo de oír con toda nuestra atención la voz de lo alto, escuchar enfocado en cada detalle para -ahora sí- ir y hacer como se nos dijo. ¿Puedes escuchar la voz Dios en medio de esta situación?

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