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De regreso a Jerusalén.

¿Cómo regreso a mi destino? Esta historia del viaje a Emaús -cuenta un momento- en la vida de dos creyentes, hombres temerosos de Dios que se sienten muy frustrados, llenos de preguntas lógicas, que ya no deseaban permanecer en su lugar haciendo su deber, decidieron abandonar Jerusalén y dar la espalda a la orden de quedarse allí para esperar la manifestación poderosa de Dios.
Más tarde, al tener un encuentro con Dios y con su poderosa Palabra, su vida vuelve a tener correcto sentido y deciden retomar el camino a su destino y a su misión.
¿Puede avivarse el fuego en la vida del creyente? ¿Podemos avivar el fuego dentro de nosotros? Descubramos hoy lo que nos enseña la Biblia a través de Lucas 24:13-35.

13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén. -Ese día domingo, antes del amanecer, Jesús resucitó de entre los muertos y las mujeres que fueron temprano a la tumba vacía lo vieron, después dieron aviso público, pero no les creyeron gran cosa. Ese día se celebra el día de las primicias o la victoria. Algunos apóstoles también lo testificaron y tampoco fueron creídas sus palabras. Esta introducción anticipa al lector a estar preparado, pues algo importante va a suceder a continuación. La distancia entre Jerusalén y la aldea de Emaús es de 60 estadios; equivale 6 veces 10, y 6 es un número de gracia divina.
14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado, 15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, 16 pero ellos no lo reconocieron. -Estos dos creyentes tenían una revelación limitada y terrenal de Jesús, este era solo un profeta, buen maestro, hacedor de milagros, por eso no reconocieron a quien tenían a su lado; el Cristo Resucitado). Discutían con razonamientos todos los hechos de ese día. Jesús comenzó a caminar junto a ellos y a escuchar su plática acerca del Mesías, aunque ellos conocían a Jesús, no les fue posible reconocerle (temporalmente).
17 Jesús les preguntó: -¿De qué están hablando por el camino?
-Jesús, se hace presente cuando dos o tres se reúnen en su nombre, este creyente (Cleofás) daba testimonio a otro creyente en su caminar por la vida, ambos estaban alejándose de su destino en Jerusalén, abandonaban el lugar donde habitaba  la presencia de Dios (el templo) e ignoraban a la orden de permanecer allí a causa de su profunda tristeza.
Los dos hombres se detuvieron; sus caras se veían tristes, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:     -¿Eres tú el único en Jerusalén que no se ha dado cuenta de lo que ha pasado en estos días?
-Como reproche decían: -Todos allá en Jerusalén dan testimonio de un Jesús vencido, solo se habla de Él en esa ciudad, y tú debes ser el único visitante varón de la fiesta de los panes sin levadura que no conoce lo que ha pasado en estos tres días, pero nosotros te voy a testificar de Jesús, y comenzó a alabarle. El poder de su resurrección me capacita para testificar. El marco o contexto de esta plática es la fiesta de las primicias y de los panes sin levadura. Ellos se detuvieron a la orilla del camino.
19 Jesús preguntó:  -¿Qué ha pasado?  Ellos le respondieron:
-¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder. 20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran clavándolo en una cruz. 21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. 
-Los discípulos guardaban en su corazón y  en su mente una expectativa cultural del mesías, un mesías histórico, no esperaban a uno que liberta el alma y el espíritu). Es la encarnación de Dios, es el profeta que esperábamos, fue coherente en palabra y obras, los líderes del pueblo y los romanos decretaron su muerte. Manteníamos una esperanza en Él: La redención de Israel. 
Pero ya hace tres días que murió. 22 "Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba 23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron y les dijeron que Jesús está vivo.
Ya son 3 días desde que lo mataron en una cruz. -No confiaban en los dichos (profecías y promesas) y testimonios de sus condiscípulos y hermanos, a pesar de saber y conocer, todavía eran incapaces de creer. En la entrada del sepulcro las mujeres había experimentado una visión de ángeles. Jesús ya les había profetizado todo lo que debía pasar en esos 3 días y no recordaban sus palabras acerca de la resurrección. Al igual que Isaac; quien fue el hijo de la promesa. La tumba vacía (sin cuerpo) no muestra el instante de la resurrección. Pero, sí deja evidencia de que la resurrección se realizó y esto demanda tener fe.
24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús. 25 Jesús les dijo:
    -¿Tan tontos son ustedes que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas? -Oyendo y viendo, con testimonios de primera mano y aun así su duro corazón -estar en contra de pensar con precisión- eran lentos para creer todo lo dicho antes por los profetas y en los Salmos.  
26 ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar? 27 Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas. El Mesías debía (era necesario) sufrir y morir para cumplir el plan de Dios y completar la redención eterna. Jesús no se toma la gloria para sí mismo, deja que sea la Palabra de Dios la que revele y manifieste ante los hombres. La Palabra de Dios tiene el poder para abrir los ojos espirituales a quien los tiene cerrados, nos da la VISIÓN. Jesús interpretó la escritura desde Moisés y los profetas y les mostró quién es el Mesías. (En ese momento sus corazones ardían por dentro). 28 Cuando se acercaron al pueblo de Emaús, Jesús se despidió de ellos. 29 Pero los dos hombres insistieron: -¡Quédate con nosotros! Ya es muy tarde, y pronto el camino estará oscuro. Jesús se fue a la casa con ellos. Su intensión -los 2 discípulos- era pasar la noche en Emaús. Ya el día finalizó, es de noche. Invitaron al desconocido a permanecer con ellos. Jesús nunca rechaza nuestra invitación, él atiende a cualquiera que le invite a cenar con él, esto es tener comunión, esto es ceder a Cristo la autoridad, al permitirle a él servir el pan, se le cedió la autoridad como el jefe de la casa. 
30 Cuando se sentaron a comer, Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos. 31 Entonces los dos discípulos pudieron reconocerlo, pero Jesús desapareció. 32 Los dos se dijeron: "¿No es verdad que cuando él nos hablaba en el camino y nos explicaba la Biblia, sentíamos como fuego que ardía en nuestros corazones?" Eran los días de los panes sin levadura y ya se han inclinado para comer. Jesús es el verdadero pan sin levadura, no se trata del símbolo, Él es el original. Y es el mismo Jesús quien les reparte el pan ceremonial (un símbolo de Él) y en el momento que lo reciben sus ojos lo observan claramente. Aquella tristeza que los envolvía se quitó al instante, observaron a Jesús resucitado en medio de ellos. En ese momento Jesús desapareció de sus ojos. De su interior salió la depresión y la frustración, las dudas más lógicas, también salieron. Recibieron nueva revelación, gozo, deseo de compartir, y de confesar que Cristo está vivo, recibieron certeza y poder para testificar con valentía.
33 En ese mismo momento, regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once apóstoles junto con los otros miembros del grupo. 34 Los que estaban allí les dijeron: "¡Jesús resucitó! ¡Se le apareció a Pedro!"
A pesar de ser de noche, se levantaron para regresar a Jerusalén. Cambió su plan de abandonar su fe y su destino lejos de la obediencia al encontrarse con el Mesías resucitado. A su regreso a Jerusalén encontraron a los 11 discípulos y a otros juntos. El "Señor" que murió en la cruz ha sido resucitado.
35 Los dos discípulos contaron a los del grupo todo lo que había pasado en el camino a Emaús, y cómo reconocieron que era Jesús cuando partió el pan. 
Ellos dos contaban lo que les ocurrió en el camino. Los 2 creyentes explican que el hecho de observar a Jesús partir el pan sin levadura frente a ellos recibieron una nueva revelación y lo reconocieron.
Abre tu corazón y  podrás ver que Jesús va a tu lado, en tu camino, en tu vida. 
Cuando nuestras vidas caminan en la dirección contraria al destino que Dios nos ya ha señalado, cuando estamos en el lugar incorrecto, cuando somos escasos en nuestra adoración y alabanza, cuando hemos dejado de testificar con valentía sobre la persona de Jesús, cuando el fuego se ha apagado. Cuando vemos que hay una o varias de estas señales de alarma revelando nuestra débil situación, es oportuno - es tu momento para reaccionar abrir otra vez el corazón al Dios que está cercano, que está disponible, que es paciente y él mismo volverá a encender la llama que habíamos apagado por descuido o negligencia.


Hablemos con Dios un instante. ¡Dios, Tú que reinas en el cielo, prende el fuego dentro de mi corazón para volver y regresar a mi lugar con los míos. Padre bueno, que así se haga en mi vida y en mi hogar.
El reto ahora es regresar al lugar donde Dios me colocó, hacer aquello que me pidió cumplir, y esperar el cumplimiento de cada una de sus promesas.

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