lunes, 10 de agosto de 2015

Los diáconos y su servicio

Él fue quien les dio a unos la capacidad de ser apóstoles; a otros, la de ser profetas; a otros, la de ser evangelistas; y a otros, la de ser pastores y maestros. Hizo esto para que todos los que formamos la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes. Así seremos un grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta; seremos perfectos, como lo es Cristo, por conocer al Hijo de Dios y por confiar en él. Efesios 4: 11-13

Pablo apóstol, antes Saulo de Tarso, explica a través de esta porción en su carta a los hermanos de Efeso que la iglesia está organizada por equipos de líderes formadores, maestros, profetas, pastores, y varios otros servidores o ministros de Dios.
La evangelización del mundo arrancó en la zona Asia menor (Israel) y con el tiempo se movió desde allí hasta Europa, luego pasó a norte América con grupos de creyentes europeos que se instalaron en colonias y en la actualidad vivimos un avivamiento en nuestra propia región latinoamericana conocida como cono Sur.
Ananías ora por Saulo.
La iglesia modelo o la congregación tipo es para muchos líderes es la iglesia primitiva; aquella que nos describe el libro de los Hechos. Pablo, a diferencia de Pedro que eran los líderes en esos primeros días de la iglesia en Jerusalén, si contaba con una instrucción académica de alto nivel algunos dicen que era algo parecido a un abogado, en cambio Pedro era un pescador con poca  o ninguna instrucción académica, lo que impresiona a los hombres de su región y del mundo entero es que ambos eran hombres llenos de sabiduría de lo alto y llenos del Espíritu Santo. Además de los apóstoles que servían a la iglesia, también sus diáconos Esteban y Ananías, y otros hombres simples pero llenos de la presencia de Dios, y que son respetuosos de su Palabra y de quienes nadie podía testificar nada malo se sumaban al equipo de colaboradores.
Esteban testifica en público.
El capítulo 8 y 11 del libro de los Hechos se describe el inicio de una persecución contra los hombres "del camino" y se movilizaron por seguridad a distintas regiones a su alrededor llevando la Palabra de Jesús. Eran muchos los líderes que se dedicaron a llevar la poderosa Palabra de Dios, ellos fueron levantados por Dios, Dios mismo les constituyó como ministros. Ese modelo traído a nuestros días se mira  poco claro en la actualidad, pues los creyentes son llamados a colaborar como líderes y para eso sí son llamados por Dios para otras labores no lo son. Algunos administradores de comunidades de fe locales hoy limitan la autoridad delegada por Dios a este equipo de voluntarios convenientemente.
Dios organizó un equipo a los que se dedicó por completo para formarles y les atendió cara a cara,día y noche, madrugadas enteras durante su preparación. Durante esa preparación al lado de Jesús no trabajaron más en sus oficios o emprendimientos personales o familiares, el ministerio les daba lo necesario, no había para gustos sólo lo necesario. Surgieron así maestros, pastores, profetas constituidos por Dios y sostenidos por sus propios miembros de la congregación. Pablo,  prefería otra alternativa; hacer tiendas y venderlas, él no gustaba de este modelo.
El verso 12 de Efesios 4, nos explica que este equipo de líderes sirve para perfeccionar, entrenar, capacitar y modelar a los miembros de la iglesia y desarrollar nuevos discípulos capaces de discipular a otros. Jesús mismo les llamó y les formó como un equipo de 12 líderes.  Jesús mismo les demostró al interior del grupo que él sabía más sobre el mar y la pesca que ellos a pesar de ser pescadores profesionales, hasta les daba de desayunar pescado asado.
Luego que los 11 discípulos llamaron a su número 12, Pedro junto muchos otros discípulos que se guardaron en Jerusalén por orden de Jesús, luego de ser lleno del Espíritu Santo predicó en Jerusalén hablando a todos sus habitantes y visitantes, en una mañana se convirtieron 3 mil, y luego otros 5 mil varones en Jerusalén. Pero la cuenta es mayor pues no se registró a las mujeres y los niños. Para atender a este gran grupo de nuevos creyentes se formaron líderes que les atendieron y formaron.


Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho. I Pedro 2:9


Debe haber algunos cambios en la mente y actitud de los discípulos, pastores y congregación toda, hay que abandonar la actitud de ser servido y adoptar la actitud de servir a otros. El servicio a los demás echa fuera toda insatisfacción y frustración del corazón.

Ese día, unas tres mil personas creyeron en el mensaje de Pedro. Tan pronto como los apóstoles los bautizaron, todas esas personas se unieron al grupo de los seguidores de Jesús y decidieron vivir como una gran familia. Y cada día los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de Dios y de Jesús, y también celebraban la Cena del Señor y oraban juntos. Al ver los milagros y las maravillas que hacían los apóstoles, la gente se quedaba asombrada. Los seguidores de Jesús compartían unos con otros lo que tenían. Vendían sus propiedades y repartían el dinero entre todos. A cada uno le daban según lo que necesitaba. Además, todos los días iban al templo y celebraban la Cena del Señor, y compartían la comida con cariño y alegría. Juntos alababan a Dios, y todos en la ciudad los querían. Cada día el Señor hacía que muchos creyeran en él y se salvaran. De ese modo, el grupo de sus seguidores se iba haciendo cada vez más grande. Hechos 2:41-47

Impactar de cerca en lugar de impresionarnos desde lejos, los primeros cristianos  se reunían en el templo y se reunían en las casas por las noches y se formaban, oraban, servían y tomaban juntos la Santa cena. Abandonar la posición expectante del auditorio y pasar a ser un adorador y sumarnos al coro que canta y adora desde el cielo hasta la tierra y Dios será el auditorio que recibe su adoración. Abandonar el sentir confort y asumir nuestra posición en la guerra espiritual en la que luchamos hoy. Visitando al enfermo en su cama poniendo las manos sobre ellos, cuidando a las viudas mayores, atendiendo al huérfano, al que está preso. Debemos crear más espacios idóneos para el desarrollo de estos líderes pues no caminaran una milla más si no hay más camino, el tener un standard para nuestra familia y otro standard para el resto debe ser abandonado y considerar a todos equitativamente cuando de servir y ministrar se trata. Documentar y evaluar el fruto logrado a través del "voluntariado" y el fruto de los colaboradores contratados, saber quién está produciendo eficazmente con la buena semilla, salir al auxilio oportunamente de las barcas o grupos con redes sobrecargadas y evitar la perdida de la cosecha. Abandonar la silla de orgullo y omni ciencia y caminar humildemente hombro a hombro con los obreros más sencillos para escucharles, abandonar la restricción para el buey que trabaja en medio del trigo, dar pago justo a quien trabaja en la obra, ser sensible y solidario con el hambre de los otros, no poner limites a quien Dios constituyó.

Que hacer la buena obra sea una necesidad interna consecuencia de mi búsqueda, llenura, santificación personal. Que el motor que me mueva sea la presencia de Dios dentro de mi y el dolor de ver como otros marchan hacia el infierno, que así se haga en mi vida.

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