viernes, 19 de octubre de 2012

Zaqueo y su encuentro con Jesús.

Hoy vamos a conocer a un hombre que vivió la experiencia transformadora de llevar la salvación a su casa, el proceso empieza por él mismo. Te has preguntado ¿qué tan fuerte es tu deseo de conocer a Jesús? El evangelio de Lucas nos describe lo que allí pasó ese día en el capitulo 19:

1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, y mientras caminaba por sus calles,
 2 un jefe de los publicanos llamado Zaqueo, muy rico por cierto,
 3 trataba de verle. Pero era un hombre que, a causa de su pequeña estatura, no alcanzaba a mirar por encima de los hombros de los demás,
 4 por lo cual decidió correr a un sicómoro (higos) que había allí y encaramarse a una rama para poder ver a Jesús.
 5 Y cuando Jesús llegó a aquel punto, miró a Zaqueo y lo llamó por su propio nombre:
   ¡Zaqueo, baja de prisa! Hoy quiero quedarme en tu casa.
 6 Zaqueo bajó en seguida del árbol, y lleno de alegría recibió en su casa a Jesús.
 7 Pero esto no agradó a quienes presenciaron la escena, que pronto empezaron a murmurar:
   ¡Ha ido a quedarse en casa de un pecador!
 8 Entre tanto, de pie ante el Señor, Zaqueo le decía:
   Señor, voy a repartir la mitad de mis bienes entre los pobres; y si en algo he defraudado a alguna persona, se lo devolveré multiplicado por cuatro.
 9 Jesús le dijo:
   No hay duda de que hoy ha llegado la salvación a esta casa; y no debemos olvidar que también Zaqueo es un verdadero descendiente de Abraham,
 10 y que precisamente el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:1 Jesús entró en Jericó. [No se trata de la misma ciudad del antiguo testamento que fue destruida por Josué, es una nueva ciudad muy cerca de la antigua] 2 Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los cobradores de impuestos. [Los publícanos; recaudadores de impuestos para Roma y su reino invasor; eran personajes muy poco queridos por el resto del pueblo, pues era su costumbre abusar y cargar de cobros NO legales a los propios judíos, sus hermanos, se les tenía por vende patrias y ladrones profesionales.] 3 Zaqueo salió a la calle para conocer a Jesús, pero no podía verlo, pues era muy bajito y había mucha gente delante de él. [La estatura de Zaqueo puede ser símbolo de una persona con baja autoestima, triste, deprimida, con un concepto de sí mismo muy pobre, ese sentimiento hacia él mismo nos hace mantenernos distantes, alejados, marginados y rechazados por los demás, o culpable por sus actos y no sentía digno de estar en primera línea, sino siempre atrás]  4 Entonces corrió a un lugar por donde Jesús tenía que pasar y, para poder verlo, se subió a un árbol de higos. [Pero no se conformaba con verlo de lejos, sino que deseaba profundamente ver a Jesús, deseaba encontrarlo en su camino, anhelaba tener un encuentro personal con Cristo en su vida y lo provocó, por eso se dio prisa y no esperó más, se ayudó de lo que él conocía su religión, su conocimiento, su experiencia y lo uso para ver a Jesús de lejos.]
5 Cuando Jesús pasó por allí, miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, bájate ahora mismo, porque quiero hospedarme en tu casa". [Nadie queda como desapercibido ante Jesús, él nos ve y nos atiende cuando hacemos el esfuerzo de buscarlo de todo corazón. No solo quiere hablarnos, desea tener comunión con cada uno de nosotros de forma íntima y personal/individualmente. Jesús nos llama por nombre, si él conoce tu nombre con solo verte, cuanto no conocerá a fondo nuestra condición interior.]

   6 Zaqueo se bajó rápidamente, y con mucha alegría recibió en su casa a Jesús. [Recibió la invitación y corrió, a ordenar su casa para que Jesús entrara junto con sus discípulos, Jesús encontró buen terreno; fe.]

   7 Cuando la gente vio lo que había pasado, empezó a criticar a Jesús y a decir: "¿Cómo se le ocurre ir a la casa de ese hombre tan malo?" [Muchos nos van a criticar cuando cambiemos y escojamos estar atendiendo las cosas de Dios; meditar y obedecer su Palabra, adorándole, yendo a la Iglesia y conviviendo con otros cristianos. Muchas personas desearán apagar y ahogar nuestra fe.]

   8 Después de la comida, Zaqueo se levantó y le dijo a Jesús:
    -Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si he robado algo, devolveré cuatro veces esa cantidad. [La ley de Moisés sólo lo obligaba a dar/reintegrar desde una quinta parte más, o bien tres veces más por el daño hecho. Estos son actos de JUSTICIA -no es decir que yo soy justo y ya- declarar y es actuar en justicia, es darle a quien le hemos faltado, quitado, robado, incumplido con dinero, tiempo, verdad, cariño, amor, respeto, dignidad, en fin.]
   9 Jesús le respondió:
    -Desde hoy, tú y tu familia son salvos, pues eres un verdadero descendiente de Abraham.10 Yo, el Hijo del hombre, he venido para buscar y salvar a los que viven alejados de Dios.
Dios bendice a TODA la familia cuando su poderosa Palabra es bien recibida por alguien en casa. Quien desea en esta mañana dejar entrar a Cristo a su vida y a su familia? Cuando Cristo entra a nuestra vida toda nuestra casa se ordena.

Dios que mi mente y mi corazón sean renovados de forma tal que toda mi familia te reciba en su vida como su salvador, que además de mi fe en ti mis actos de justicia, una justicia que excede la humana sirvan de señal a los demás de tu señorío en mi vida.


Que así se haga en mi vida.

0 comentarios:

Publicar un comentario