lunes, 13 de febrero de 2012

¿Vida llena o vida vacía?

La vida del discipulado de Juan y Pedro son un ejemplo claro y elocuente de lo que se logra con el odre nuevo lleno del Espíritu Santo. Antes sus vidas eran como las de cualquier “buena persona”, así se le llama a los que no hacen mal a nadie ni causan problemas, pero viven limitados por sus muchos temores; a la muerte, al fracaso, a ser avergonzados en público, al ¿qué dirán?, contrario a pedir TODO lo que Dios tiene -y no solo una parte prudente según la medida del conforme- y lograr una victoria sorprendente a la medida de su gloria.

¿Es posible que alguien sin la llenura plena de Dios, al ser detenido y encarcelado vea en éste un castigo divino, o un error de novato impulsivo, o llegar a pensar que ésta no es la voluntad perfecta de Dios para mí? Dios usará cada oportunidad -sea que ésta nos parezca buena o no- para que su mensaje cambie a nuestra generación.

Pero algo ha cambiado dentro de ellos y sus vidas hoy sí lograron afectar con el mensaje de salvación de Cristo a tres auditorios muy distintos y heterogéneos en un solo día; los hombres libres que habitan Jerusalén, los presos de Jerusalén y a las autoridades de Israel. Estos 2 discípulos llenos del Espíritu Santo hablaron con valentía y oraban con fe, Dios hizo la sanidad y creyeron 5 mil hombres de la ciudad. (Revisar todo el capitulo 3 del libro de los Hechos)

Hechos 4:1 Todavía Pedro y Juan estaban hablando con la gente cuando se acercaron algunos sacerdotes y saduceos, y el jefe de los guardias del templo.2 Estaban muy enojados porque Pedro y Juan enseñaban que los muertos podían resucitar, así como Jesús había sido resucitado.3 Entonces apresaron a Pedro y a Juan, pero como ya estaba anocheciendo, los encerraron en la cárcel hasta el día siguiente. [Pedro y Juan, ambos apóstoles de Jesús están ante una multitud y enseñan sobre la resurrección; existe una vida después de la muerte del cuerpo, la muerte no es el fin, Jesús lo demostró resucitando primero que nosotros para enseñarnos el camino. Allí llegaron a callarlos y a arrestarlos y los dejaron una noche prisioneros.]
   4 Sin embargo, cuando escucharon el mensaje que daban los apóstoles, muchos creyeron en Jesús. Ese mismo día, el grupo de los seguidores de Jesús llegó como a cinco mil personas. [La oposición no puede detener ni ahogar el avance de la palabra de Dios que sigue cambiando corazones y vidas.]
   5 Al día siguiente, la Junta Suprema se reunió en Jerusalén. En la Junta estaban los líderes del país, con sus consejeros y los maestros de la Ley.6 Allí estaba Anás, que era el jefe de los sacerdotes, acompañado de Caifás, Juan, Alejandro y los otros sacerdotes principales.7 Pedro y Juan fueron llevados a la presencia de todos ellos, y ellos empezaron a preguntarles:
    -¿Quién les ha dado permiso para enseñar a la gente? ¿Quién les dio poder para hacer milagros?
   8 Entonces Pedro, lleno del poder del Espíritu Santo, les dijo a los líderes y a sus consejeros:
    -Señores,9 ustedes nos preguntan acerca del hombre que estaba enfermo y que ahora está sano.10 Ustedes y toda la gente de Israel deben saber que este hombre está aquí, completamente sano, gracias al poder de Jesús de Nazaret, el Mesías. Ustedes ordenaron que lo mataran en una cruz, pero Dios lo ha resucitado.11 Ustedes han actuado como los que, al construir una casa, rechazan una piedra, y luego resulta que esa piedra llega a ser la piedra principal que sostiene todo el edificio.12 Sólo Jesús tiene poder para salvar. Sólo él fue enviado por Dios, y en este mundo sólo él tiene poder para salvarnos.
   13 Todos los de la Junta Suprema se sorprendieron de oír a Pedro y Juan hablar sin ningún temor, a pesar de que eran hombres sencillos y de poca educación. Se dieron cuenta entonces de que ellos habían andado con Jesús.14 Y no podían acusarlos de nada porque allí, de pie junto a ellos, estaba el hombre que había sido sanado.
   15 Los de la Junta ordenaron sacar de la sala a los acusados y se pusieron a discutir entre ellos.16 "¿Qué vamos a hacer?", se decían. "No podemos acusarlos de mentirosos, pues lo que hicieron por ese hombre es realmente un milagro, y todos en Jerusalén lo saben".
    Otros decían: 17 "Debemos impedir que lo sepa más gente. Tenemos que amenazarlos para que dejen de hablar del poder de Jesús".
   18 Así que los llamaron y les ordenaron:
    -No le digan a nadie lo que ha pasado, y dejen de enseñar a la gente acerca del poder de Jesús.
   19 Pero Pedro y Juan les respondieron:
    -Dígannos, entonces: ¿debemos obedecerlos a ustedes antes que a Dios?20 ¡Nosotros no podemos dejar de hablar de todo lo que hemos visto y oído!
   21-22 Los jefes de la Junta Suprema les advirtieron que tenían que dejar de hablar de Jesús. Luego los soltaron, porque no podían castigarlos, pues todo el pueblo alababa a Dios por haber sanado milagrosamente a ese hombre, que tenía más de cuarenta años de edad.
23 En cuanto Pedro y Juan fueron puestos en libertad, se reunieron con los otros apóstoles y les contaron lo que habían dicho los de la Junta Suprema.24 Luego de escucharlos, todos juntos oraron:
    "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, y el mar y todo lo que hay en ellos.25 Tú, por medio del Espíritu Santo, le hablaste al rey David, nuestro antepasado. Por medio de él, que estaba a tu servicio, dijiste:
    "¿Por qué se enoja tanto
    la gente de otros países?
    ¿Por qué hacen planes tan tontos?
   26 Los reyes de la tierra se reunieron;
    los jefes se pusieron de acuerdo
    para rechazar a Dios
    y despreciar al Mesías,
    el rey que yo elegí".
   27 "Es verdad que en esta ciudad se unieron Herodes Antipas, Poncio Pilato, el pueblo romano y el pueblo de Israel, para matar a Jesús, a quien tú elegiste para que fuera nuestro rey.28 Pero ellos sólo estaban haciendo lo que tú, desde el principio, habías decidido hacer.
   29 "Ahora, Señor, mira cómo nos han amenazado. Ayúdanos a no tener miedo de hablar de ti ante nadie.30 Ayúdanos a sanar a los enfermos, y a hacer milagros y señales maravillosas. Así harás que la gente vea el poder de Jesús, a quien tú llamaste a tu servicio".
   31 Cuando terminaron de orar, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo. A partir de ese momento, todos hablaban acerca de Jesús sin ningún temor.

Que de mi vida salga todo tipo de temor, para orar y creer que tú puedes hacer cosas increíblemente grandes a través de mi persona para que tu Reino se establezca en mi generación. Que mi voluntad no sea frenada por miedo a la muerte o cárcel, y que las sanidades fluyan y que ayuden a muchos a creer y caminar en tu poder hoy. Que ésto sea una realidad en mi vida.

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