lunes, 26 de diciembre de 2011

Mi casa, la puerta de la Iglesia.

En una casa los sabios de oriente encontraron a Jesús y le adoraron, fue en una casa que  Jesús sanó a la suegra de Pedro, es a través de una casa que la paz de Dios se establece en cada localidad donde sus enviados llegan, es dentro de una casa que Jesús enseña el significado de las parábolas a sus discípulos, en casa de Simón el leproso Jesús fue adorado con un vaso de perfume de alabastro, fue desde una casa de Capernaum que un paralítico fue sanado y salió caminado, fue comiendo en casa de Leví que Jesús predicó a los que estaban alejados de Dios; publicanos, Jesús hizo su primera reunión a solas con sus doce apóstoles en una casa después de su selección,  el endemoniado de Gadara fue liberado y enviado a testificar en su casa. La Palabra de Dios es revelada también desde las casas y su poder sanador se mueve dentro de las casas.  En la ciudad de Damasco, sobre la calle llamada "Recta"(Derecha) había un hombre llamado Saulo de Tarso -en esa fecha era completamente ciego- éste visitaba la casa de un hombre de nombre Judas, fue en esa casa donde Pablo el apóstol recibió a Jesús como Señor gracias a un hermano determinado a morir por el evangelio de Jesús -Ananías- que le visitó y llevó el mensaje de Salvación (Hechos capítulo 9). Jamás -Saulo- hubiera llegado por sus pies a una reunión normal y típica de la Iglesia en Damasco. Nadie sabría hoy de esa casa ni de Pablo sino por el valor de esa familia que recibió a ese ciego en su casa y fue allí que volvió a ver, ese es el privilegio que Dios guarda para los que le creen y abren su casa.
Las "casas" han sido desde el inicio de la Iglesia sobre la tierra y hasta hoy un lugar para que la Palabra de Dios sea enseñada y escuchada, y creída por los que nunca llegarán por sus pies a la Iglesia local a pedir ayuda por su condición -solo unos pocos sí lo hacen. El Espíritu Santo llegó a nosotros -los no judíos desde una casa- la casa de una familia en Cesárea que confiaba en Jesús (Hechos capítulo 10:24-48). Toda Jerusalén fue impactada casa por casa, una a una, cada creyente en Jesús usaba su casa para que desde allí se compartiera la poderosa noticia de la salvación.  Fue en la Gran Bretaña de la generación de Juan Wesley que ésta fue impactada por grupos en las casas llamados clases, Corea del Sur es impactada -hoy- por grupos en las casas, Colombia está siendo impactada por los grupos en las casas, El Salvador y Honduras hoy son impactados por grupos en las casas, Estados Unidos, Singapur, naciones africanas y muchos otros países se están convirtiendo a Cristo hoy mismo; casa por casa.
El punto es que la casa de una familia de fe, es el mejor escenario para impactar la vida de personas que viven alejados de Dios, allí podrán ver con sus ojos a personas que igual que ellos han logrado establecer una relación con Dios. Personas que mantienen una vida de comunión con el Padre a través de Jesús.
Para ser exitoso en desarrollar grupos de crecimiento -casas de paz o grupos celulares- hay que tomar decisiones de manera total, adoptar compromisos completos y no sólo en parte, pues las claves que nos llevarán a la multiplicación celular de éxito son un ejercicio de fe,-se trata del mayor reto para mi vida de fe- acaso ¿Dios no puede usarme a mi y a mi casa para impactar a mi generación?
La organización y preparación de la reunión no es un punto secundario, es primario y de vital importancia para garantizar el éxito de la célula sana - unidad de la vida, que crece en madurez y es capaz de multiplicarse así misma, vez tras vez- así que vamos a revisar algunas principios del éxito de los grupos en el hogar.
La anticipación dará a luz oportunamente buen fruto, así que habrá que trabajar duro desde antes de iniciar la reunión, pues existen eventos básicos (insustituibles e impostergables) que se deben atender mucho antes: El clima espiritual de cada reunión se logra antes y a través del ejercicio más poderoso que existe disponible para el creyente; la oración, y la lectura y meditación de la Palabra de Dios, la alabanza y adoración individual para finalmente escuchar la voz de Dios. ¿Será exitoso mi grupo si -yo el líder- hago este ejercicio cada mes a solas, o si lo hago una semana sí y otra no, o será suficiente hacerlo una vez por semana? Los grupos y células que han demostrado con datos documentados y criterio objetivo que son sanos en crecimiento numérico, en madurez espiritual y en su multiplicación espontánea, son aquellos cuyo liderazgo -equipo de trabajo- invierte un mínimo de hora y media diaria en su vida de adorador a solas, algunos invierten hasta la mitad de un día. Pues se llega a cada reunión de grupo a dar y a ofrecer, con el corazón enteramente preparado para conquistar.Cada líder responsable ya sea éste el pastor, el anfitrión, el maestro, transportador, secretario, logística, alabanza, visitación, el refresco y demás sabe que la meta no está en solo evangelizar a diario; algo que es muy importante y que se debe lograr con metas diarias para llevar al grupo a originar otros más; así que la meta no será únicamente multiplicarse a tiempo como célula, y cuando ya se esté multiplicando de manera espontánea, entender que el objetivo será discipular familias; impartir vida uno a uno hasta alcanzar a una generación.
El grupo de trabajo, el pastor de célula y sus lideres, trabajan con fechas definidas y cantidades medibles -mensurables y cuantificables- algo así como que mi meta será compartir mi testimonio personal a "x" nuevos en los próximos "y" días. Finalmente, la casa de la reunión debe ser de una familia en donde el señorío de Cristo sea una realidad absoluta establecida, los anfitriones; la familia que abrió su hogar, de la reunión deberán disponer lugar para recibir alrededor de doce personas por reunión como mínima expectativa.
La reunión ahora sí será lo que se espera debe ser, un éxito con Dios presente, un mensaje enseñado valientemente y con autoridad espiritual, habrá revelación y nuevos retos para cada uno, y recibirán salud interior a través de las alabanzas, la adoración y la oración.

Que mi casa sea también el lugar que Dios use para alcanzar a los que no irán al templo por sus pies o por su voluntad, donde mis amigos puedan encontrar a Jesús y hacerle su Señor y Salvador. Usa mi casa  Jesús, usa mi vida te la entrego hoy, permite hoy que mi deseo por formar discípulos que hagan más discípulos sea una pasión diaria en mi. Que así se haga en mi vida.


Joel Comiskey, ha investigado y publicado varios libros sobre este tema y hay disponibles algunos vídeos de sus charlas.

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