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Nada normal, nada común, fuera de toda lógica.

Cornelio, el centurión romano de Cesárea.

Durante el tiempo de los doce apóstoles en Israel, en el periodo hoy conocido como la iglesia primitiva. En Judea había un ejercito de ocupación y un gobierno controlado por procuradores romanos a través del Sanedrín. El imperio romano había tomado el control de  este territorio, y se trataba de una provincia romana más, conocida en latín como IVDÆA. En este territorio de IVDÆA había dos tipos de ciudades; unas donde vivían los hebreos(judíos) y otras al estilo romano, con arquitectura romana, estilo de vida y costumbres romanas. Una de las ciudades romanas en este territorio de Judea es Cesárea (Era la capital de Judea bajo los procuradores de Roma, queda a 50 kilómetros al norte de Tel-Aviv).

Entre Jope y Cesárea hay cerca de 50 km. de separación.

Entre las ciudades y regiones habitadas por los judíos no existía tampoco muchos acuerdos, ni relaciones del todo cordiales, en el pasado habían tenido expulsiones étnicas y culturales, al punto de sostener guerras entre los habitantes de distintas ciudades. Estos conflictos entre ciudades mantenían muy ocupados a los ejércitos de ocupación romanos en IVDÆA.

Algunos de los extranjeros romanos o griegos que había en IVDÆA, observaban y seguían las costumbres y creencias de los judíos de manera voluntaria, pero no vivían juntos, ni mezclados compartiendo barrios o ciudades. Era altamente improbable que se pudieran reunir judíos y romanos para platicar cordialmente.  Los judíos no tenían permitido por la ley de Moisés relacionarse, ni entrar en casa de hombres inmundos, ni de extranjeros o paganos, no hay espacio para este tipo de relación.

En Cesárea había una familia no hebrea, no nativa de Judea, su líder era un gentil, un militar extranjero, un centurión del ejercito romano, estaba a cargo de un grupo de cien soldados romanos. Todos ellos eran parte de la Cohorte II Italica Civium Romanorum. Dentro de casa,  su familia eran creyentes en Dios (por voluntad propia), inclusive algunos de sus soldados y sirvientes romanos también eran creyentes. Se trata de un simpatizante a la distancia, desde lejos pues no se les permitía entrar al templo de Jerusalén, solamente al fondo en las sinagogas. 

"En la ciudad de Cesárea vivía un hombre llamado Cornelio. Era capitán de un grupo de cien soldados romanos, al que se conocía como Regimiento Italiano. Cornelio y todos los de su casa amaban y adoraban a Dios. Además, Cornelio ayudaba mucho a los judíos pobres, y siempre oraba a Dios." Hechos 10:1-2.

Inmediatamente al sur de la actual Tel Avib, está la ciudad puerto de Jope;  Jaffa. Esta es la puerta occidental desde el puerto hasta Jerusalén (Hoy ambas son una misma entidad administrativa conocida como Tel Aviv-Yafo).

La tradición judía considera al oficio de curtir pieles algo peor que aquel que se dedica a recoger heces de perro, necesarias para el proceso de curtir. Como además utilizaba agua marina en sus tareas se generaban malos olores del proceso. El taller y la casa del curtidor estaban situados muy cerca del mar, a las afueras de la ciudad, algo apartado del resto de viviendas de la población al ser considerada una profesión impura y puesto que la ley judía prescribía guardar por lo menos cincuenta metros de distancia de las otras casas de la comunidad. Allí vivía un curtidor de pieles de nombre Simón -el que escucha- (Shim'on), a un curtidor de pieles se le consideraba una persona inmunda en su cultura, vivía al margen de los demás judíos. El hecho de que Pedro esté habitando en la casa del curtidor de pieles habla de que su mentalidad vive un proceso de renovación, una mente que se está extendiendo fuera de los limites de la ley judía más excluyente.
Él -Shim'on- había recibido a Pedro como su visita por aquellos días. Su casa de playa frente al Mediterráneo tenía en la planta alta una terraza. Una mañana cerca del mediodía, Pedro estaba en ésta orando a solas. Allí recibe tres visiones en una especie de sabana que bajaba desde el cielo.

El día anterior en Cesárea, Cornelio (hombre con cuerno) -Cornelius- el centurión romano había estado orando a las tres de la tarde como ya era su costumbre, en su propia casa y recibió una visión, se trató de la visita de un ángel que le indicó que debía enviar a buscar a un desconocido Pedro (Shim'on Ben Yochanan) hasta Jope. Pedro, es el portador de un poderoso mensaje para ti y para toda tu casa. No dudó, no lo analizó, no lo pensó dos veces. Él organizó e instruyó en el instante un equipo especial para realizar esta misión; dos siervos de casa y un soldado creyente, éstos tres salieron al instante por el camino hacia el sur.

"Un día, a eso de las tres de la tarde, Cornelio tuvo una visión, en la que claramente veía que un ángel de Dios llegaba a donde él estaba y lo llamaba por su nombre. Cornelio sintió miedo, pero miró fijamente al ángel y le respondió: «¿Qué desea mi Señor?» El ángel le dijo: «Dios ha escuchado tus oraciones, y está contento con todo lo que haces para ayudar a los pobres. Envía ahora mismo dos hombres al puerto de Jope. Diles que busquen allí a un hombre llamado Pedro, que está viviendo en casa de un curtidor de pieles llamado Simón. La casa está junto al mar.» Tan pronto como el ángel se fue, Cornelio llamó a dos de sus sirvientes. Llamó también a un soldado de su confianza que amaba a Dios, y luego de contarles todo lo que le había pasado, los envió a Jope."  Hechos 10:3-8

El viaje desde Cesárea hasta el puerto les tomó casi un día, se acercaban a Jope esa misma mañana. Mientras en la casa de la playa, Pedro se sintió con hambre y esperaba que se le llevará su comida preparada.

Mientras le preparaban la comida, Pedro tuvo una visión. Vio que el cielo se abría, y que bajaba a la tierra algo como un gran manto, colgado de las cuatro puntas. En el manto había toda clase de animales, y hasta reptiles y aves. Pedro oyó la voz de Dios, que le decía: «¡Pedro, mata y come de estos animales!» Pedro respondió: «¡No, Señor, de ninguna manera! Nuestra ley no nos permite comer carne de esos animales, y yo jamás he comido nada que esté prohibido.»
Dios le dijo: «Pedro, si yo digo que puedes comer de estos animales, no digas tú que son malos.» Esto ocurrió tres veces. Luego, Dios retiró el manto y lo subió al cielo. Mientras tanto, Pedro se quedó admirado, pensando en el significado de esa visión. Hechos 10:11-17

Desde el cielo abierto bajó un enorme manto sostenido por sus cuatro esquinas, había en éste una enorme variedad de animales de todo tipo y una instrucción verbal de parte de Dios que autorizaba a Pedro a comer de toda carne de animal, después el gran manto subió hasta el cielo. La visión se le mostró hasta por tres veces. Después -Pedro- meditó por un rato sobre el mensaje inclusivo de la visión y su significado. Al escuchar que había alguien a la puerta buscando a Pedro, éste bajó a recibir a los enviados romanos según las instrucciones que recibió de parte del Espíritu de Dios. Se presentó y se puso a sus ordenes. En la casa de Simón junto a la playa del Mediterráneo se quedaron y pasaron la noche, muy temprano, al día siguiente, continuaron su viaje de regreso desde Jope a Cesárea. Pedro no ha tenido suficiente tiempo para comprender en su totalidad la dimensión del mensaje recibido, pero pronto lo va a experimentar, y no tendrá ninguna duda de cual es la voluntad de Dios. Muchas veces la revelación recibida no será absoluta o completa, no va a satisfacer todas nuestras preguntas en el momento, le pasó a Abraham al salir de la tierra de sus padres a un lugar desconocido, el punto o la clave es obedecer inmediatamente.

Cornelio invita a pasar adentro a Pedro.

Poco después llegaron tres hombres, que fueron a buscarme desde Cesárea. El Espíritu Santo me dijo que fuera con ellos y que no tuviera miedo. Seis miembros de la iglesia de Jope fueron conmigo. 
Al llegar a Cesárea, entramos en la casa de Cornelio. Él nos contó que un ángel del Señor se le había aparecido y le había dicho: “Envía unos mensajeros a Jope, para que hagan venir a un hombre llamado Pedro.  El mensaje que él te va a dar hará que se salven tú y toda tu familia.” »Yo empecé a hablarles, y de pronto el Espíritu Santo vino sobre todos ellos, así como nos ocurrió a nosotros al principio. Y me acordé de que el Señor Jesús nos había dicho: “Juan bautizó con agua, pero a ustedes Dios los va a bautizar con el Espíritu Santo.” »Entonces pensé: “Dios le ha dado a esta gente el mismo regalo que nos dio a nosotros los judíos, porque creímos en Jesús, el Mesías y Señor.” Y yo no soy más poderoso que Dios para ponerme en contra de lo que él ha decidido hacer.» Cuando los hermanos judíos oyeron esto, dejaron de discutir y se pusieron a alabar a Dios. Y decían muy admirados: «¡Así que también a los que no son judíos Dios les ha permitido arrepentirse y tener vida eterna!» Hechos 11:11-18


Está en proceso de surgir un encuentro que va a cambiar la historia de Israel, y de toda la tierra. El universo judío saldrá de la estrecha tienda a contemplar e intentar contar las estrellas del cielo, de pronto en la solitaria cumbre de la montaña del sacrificio por fin veremos la ofrenda atrapada entre los espinos, mientras Cornelius buscaba revelación fresca, Pedro recibía una revelación que había salido a buscar y que cambió su universo conocido hasta entonces. Dios utiliza poderosamente a personas que emprenden la búsqueda sincera de su rostro.
La familia y los siervos de Cornelio le revelan a los judíos cristianos de la iglesia que Dios ha abierto una gran puerta para alcanzar con su salvación a toda la humanidad a través del arrepentimiento y de la vida eterna en su hijo Yeshúa.

Shim'on Ben Yochanan y Cornelius, ambos con su encuentro están por abrir una puerta extravagante que nadie pensó que existiera, algo fuera de lo normal, lejos de los estándares de la mente de cualquier gentil o judío. Lo que Dios está por hacer en medio de ellos escapa a la imaginación de cualquier escritor, fuera de los limites de los soñadores. Son personas no judías, son extranjeros, no han sido circuncidados, no han sido bautizados para arrepentimiento en el Jordán, no han diezmado en el templo, no han sacrificado en el templo, no guardan el día de reposo, no han repetido la oración del pecador, ni asisten irregularmente a una iglesia, no hubo imposición de manos. Tampoco se trata de prosélitos; o extranjeros convertidos y circuncidados bajo la ley de Moisés.
Al entrar en la casa de un romano, Pedro y los otros seis judíos cristianos de Jope, han derribado una barrera, han derribado los limites, han abierto un portal. Los seis judíos de Jope, la familia y amigos romanos de Cesárea  podrán experimentar el poder de Dios de una manera que marcará a toda la humanidad por más de dos mil doscientos años. Se trata de algo similar a lo experimentado en la segunda planta de Jerusalén el día de -πεντηκοστήPentecostés(Shavuot).
La pregunta que todos nos hacemos ahora mismo es ¿Cómo puedo traer a los de mi casa una experiencia de transformación que haga glorificar el nombre de Dios en la tierra como en el cielo? ¿Cómo puedo abrir la puerta de salvación y transformación en medio de mi generación más allá de los limites geográficos, culturales, religiosos, más allá de mi propia idea de Dios? ¿Dios podrías guiar mis pasos de la misma manera que hiciste con Pedro y Cornelio? Es tiempo de iniciar mi propia búsqueda honesta de Dios.

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