sábado, 1 de octubre de 2011

El perdón, la llave para ser libres.

Toda relación humana –tarde o temprano- de alguna manera inevitable está expuesta a generar momentos conflictivos y dolorosos, será un asunto de tiempo; en unos casos muchos y en otros sólo unos pocos. Cuanto más cerca estamos de alguien, más frecuentes serán en esta relación los roces, palabras que ya no podemos regresar a nuestra boca y hasta heridas en el corazón. Nadie los desea, pero de alguna manera todos participamos aun sin desearlo.
Nuestras palabras pueden dañar más que un puño cerrado.
Cada uno de estos desafortunados dichos y hechos, podemos transformarlos en oportunidades para crecer en el Reino de Dios a través del perdón. Debemos usar el perdón con mayor frecuencia en nuestra vida hasta que seamos verdaderamente libres.
Relaciones humanas y el perdón como pegamento.
Los eventos de nuestro pasado que son más dolorosos y traumáticos suelen quedar fijados en nuestra memoria por mayor tiempo –enfermando el alma con rencor- que los eventos de dicha y felicidad, de esa manera nos quedamos ligados a un momento en nuestro pasado, a una persona en nuestro pasado; esto es, ahora nuestra vida la vivimos anclados al pasado, vivimos con una herida abierta en nuestra alma. Caminamos –vivimos- mirando para atrás, sin avanzar, realmente estamos presos en el pasado.
Todos hemos recibido traumas, todos hemos producido traumas o daño emocional y espiritual, todos estamos necesitados de perdón; de otorgar y de recibir. El perdón sana, libera, restaura relaciones rotas, la falta de perdón encarcela la vida de quien no decide perdonar.
Guerrero bien armado que avanza para destruirnos.
El corto tiempo de la vida humana, limitada por su nacimiento y su muerte, es el periodo que Dios ha determinado para restaurar y sanar relaciones rotas, no estará disponible por siempre -es como una oferta especial con fecha de caducidad- es una breve oportunidad que se toma o se pierde. Es una decisión importante y urgente que no podemos postergar o dejar para otro día, es para hoy. No sentirás el perdón antes de usarlo, lo sentirás después que lo hayas decidido aplicar a tus relaciones dañadas -la falta de perdón es como un guerrero gigante bien armado que camina hacia tu vida para darte muerte, solo faltan unos pocos pasos para que acabe contigo- a menos que hagas algo para acabar con él.

Mateo 18:23-35 "En el reino de Dios sucede algo parecido a lo que sucedió cierta vez en un país. El rey mandó llamar a sus empleados para que le informaran cómo andaban sus negocios y para que le pagaran todo lo que le debían. 24 "Cuando comenzó a sacar cuentas, le llevaron un empleado que le debía sesenta millones de monedas de plata. 25 Como el empleado no tenía dinero para pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa y sus hijos, y que vendieran también todo lo que tenía. Así, con el dinero de esa venta, la deuda quedaría pagada. 26 "Pero el empleado se arrodilló delante del rey y le suplicó: "Señor, deme usted un poco más de tiempo y le pagaré todo lo que le debo". 27 "El rey sintió compasión de su empleado y le dijo: "Vete tranquilo; te perdono todo lo que me debes". 28 "Al salir del palacio del rey, ese empleado se encontró con un compañero que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y le dijo: "¡Págame ahora mismo lo que me debes!" 29 "El compañero se arrodilló delante de él y le suplicó: "Dame un poco más de tiempo y te lo pagaré todo". 30 "Pero él no quiso, y mandó que lo metieran en la cárcel hasta que pagara el dinero que le debía. 31 "Los otros compañeros, al ver lo que había pasado, se molestaron mucho y fueron a contárselo al rey. 32 "Entonces el rey mandó llamar a aquel empleado y le dijo: "¡Qué malvado eres! Te perdoné todo lo que me debías, porque me lo suplicaste. 33 ¿Por qué no tuviste compasión de tu compañero, así como yo la tuve de ti?" 34 "El rey se puso furioso y ordenó que castigaran a ese empleado hasta que pagara todo lo que le debía. 35 Jesús terminó diciendo: "Lo mismo hará mi Padre que está en el cielo con cada uno de ustedes, si no perdonan sinceramente a su hermano".
Prisiones eternas.
"Ahora mismo defino que ha llegado mi instante, es mi tiempo para salir de la cárcel espiritual de la falta de perdón y liberar mi vida y la de otros, así como la de aquellos que me esperan heridos y traumatizados. A través del bálsamo del perdón hoy sano mis heridas y las de quienes he afectado, así se haga en mi vida, en el nombre de Jesús."
El perdón es como un aceite medicinal, nos corresponde usarlo para que funcione.

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