lunes, 2 de noviembre de 2015

4 llaves de la iglesia


Las llaves son herramientas que usamos para asegurar una entrada que posee una cerradura, quien tiene la llave tiene el poder y la autoridad de cruzar de un lado al otro, quien no tiene la llave no podrá pasar. Un grupo de llaves nos da mayor acceso que sólo una llave. Así que si usted posee 4 llaves podrá tener más accesos, mayor autoridad que quien solo posee tres, dos o una o no tiene ninguna. Por ejemplo, la empresa de parques temáticos Disney mantiene en su haber 4 llaves que según su experiencia garantizan el éxito de sus operaciones año tras año: La seguridad, el show, la eficacia y la cortesía. Hoy vamos a descubrir 4 llaves que le han sido confiadas a la iglesia de todas las épocas en todas partes del mundo:

Pedro, un empresario y pescador judío, recibió una visión que se repitió por tres veces. La visión le pedía comer animales que a los judíos se les enseñaba que no debían comer. Luego de recibir esta nueva revelación y una nueva orden Pedro también fue testigo de cómo Dios se puede manifestar en personas que no son judías. Pedro un tiempo atrás había recibido su primera revelación: Jesús es el Hijo del Dios viviente.

Este vio claramente en  una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;  y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. Hechos 10:3-16

Casi seis meses antes de la muerte de Jesús, Pedro declara que Jesús es el Hijo de Dios. Veamos los versos 18-19. La primera vez que las noticias de nuestra salvación llegaron a los gentiles a través de Cornelio y su casa llena de familiares y amigos en una ciudad con estilo de vida romano. 
Jesús le felicita y le cambió su nombre de Simón -caña frágil- a Petros (piedrita) adicionalmente le promete "las llaves del reino". La Iglesia de los gentiles -Iglesia de los no israelitas judíos- ha venido a convertirse en el nuevo Israel espiritual, la obra de cada creyente será probada un buen día a través del fuego y se demostrará su correcto valor, el fuego ni se impresiona con cosas y tampoco considera importante las apariencias.
Pedro recibió una llave. Las llaves significan autoridad para abrir la puerta a los gentiles -los no judíos- para ser salvados, la Iglesia posee la autoridad para permitir que todos los no judíos reciban la salvación que Dios provee a través de Jesús y su sacrificio como la víctima perfecta.
Nuestras palabras tienen autoridad, poder para atar y desatar la salvación de Dios en la tierra y en el cielo. La predicación de la palabra de Dios es una de las llaves que recibió la Iglesia. La primera llave es la multiplicación. Es a través de la locura de la predicación la que se abrirá la oportunidad para que los que escuchan el mensaje de reconciliación con Dios alcancen su salvación. La invitación para la Iglesia es predicar en todo momento.
La segunda llave es la revelación o visión del mundo espiritual. Pedro pudo escuchar una palabra directa del Padre, y recibió además una visión para compartir las noticias de la salvación con personas de otros pueblos y naciones.
Cada discípulo puede visualizarse a sí mismo colaborando en la obra, ejerciendo un ministerio que afecte a multitudes. Igual que Pedro se nos reta a renunciar a todas las barreras culturales, mentales, y sociales.

La tercera llave son los milagros, manifestaciones poderosas de la mano de Dios obrando a favor de sus hijos y que producen asombro y nos dejan maravillados. En elevangelio de Marcos 16:17-20 se nos muestra que la predicación de la palabra debe ir seguida inmediatamente de Milagros, señales del poder de Dios; las sanidades de los enfermos. La sombra de Pedro sanaba personas enfermas en Jerusalén y otras ciudades, los pañuelos de Pablo también sanaban a los enfermos a la distancia, en ambos casos no sólo al imponer manos sino también con estas extenciones se obraban sanidades.
La cuarta llave es la fortaleza. Simón pasó de ser hombre de carácter pusilánime a ser alguien de una sola pieza en el servicio y se sometido en obediencia a Dios. Pablo pasó de procurar capturar y arrestar cristianos, a ser encarcelado, sufrir látigos, y ser golpeado por predicar por todas las ciudades del mundo la poderosa Palabra de Dios. Pablo aprendió a encontrar abundante gozo en medio de las persecuciones y prisiones.

Que se haga así en mi vida.

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