lunes, 24 de octubre de 2011

¿Viajas en la barca del confort?

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia (3:00 a.m.- 6:00 a.m.) de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret. Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.” Mateo 14: 22-36
Jesús avanza sobre los limites y sobre los obstáculos.
Esta porción de la Palabra de Dios representa la vida de discipulado de alguien que aprende de su maestro. Durante nuestro andar con Jesús nuestro corazón anda entre el miedo (temores, fobias, paradigmas, limites) y la fe. La vida de Simón Pedro representa perfectamente a los que estamos en el proceso de aprender a vivir por la fe.
Una pregunta obligada sobre esa madrugada en el mar es ¿Por qué no reconocieron a Jesús? ¿Fallaron los ojos de la fe, fue por el temor a la tormenta? Este termino puede resultar valioso para entender lo que viene adelante; teofanía; la presencia de Dios manifiesta con un plan específico. ¿Somos capaces de reconocer a Dios y no confundir su presencia? El conocimiento de saber con certeza que es Dios se convirtió en una fe poderosa. 
¿Por qué caminar sobre el agua a las tres de la madrugada? Jesús caminaba ya un poco lejos de la barca de sus discípulos, su intensión era pasar de lejos, cruzar el mar y esperarles en la otra orilla. Jesús mismo había dado la orden de subir a la barca y también les pidió navegar en medio del mar hasta llegar a la otra orilla. Ellos -los discípulos- obedecieron y aun así vino un momento de crisis, ésto explica que no es extraño si al obedecer nos alcanza la tormenta y nos abruma.


Cuando el discípulo recibe revelación de Dios sobre su destino y actúa obediente, es seguro que surgirá la oposición por todas partes.

Jesús viene a nosotros en medio de la crisis, cuando estamos llenos de temor, cuando ya nadie tiene confianza, cuando la mayoría ya no puede escuchar su voz, entender su palabra y responder. Alguien sí escuchó a Jesús en medio de la oscuridad y la abrumadora tormenta.
Pedro vio un reto espiritual y decidió tomar el riesgo. Pedro no salió por un impulso natural, salió a obedecer la invitación de Jesús, fue desafiado a salir de la barca. 
-¿Si eres Jesús, manda que yo camine sobre el agua?
Pedro es la primera persona de la iglesia en caminar sobre el agua en medio de una tormenta. No lo hizo por aventura, ni por su pasión a los deportes extremos. Al quitar los ojos del temor, de las olas, y del viento caminó sobre el agua por primera vez. Pero su foco de atención cambió, sintió el viento frío y se desenfocó. Pedro tenía que seleccionar una de las 2 opciones. La barca o caminar sobre el agua.
¿Cuál es mi barca segura? ¿Cuál es la zona de confort, en qué confías en medio de la tormenta, cual es mi muleta, de qué me sostengo, a qué me aferro hoy? El temor te dará la respuesta, a qué cosas le temes, y en qué confías cuando sientes temor.
La barca puede simbolizar a muchas cosas para distintas personas; podría ser una relación de infidelidad que no deseas abandonar, tu secreto  consumo de pornografía en Internet, también el éxito profesional puede ser tu barca, o el temor a enfrentar a tu padre o a tu jefe, tu consumo de drogas legales o ilegales, etc.
Dejar la barca involucra abandonar algo que es bueno, y tomar el reto de alcanzar algo que es mejor, cambiar lo bueno por lo mejor. El miedo es el precio a pagar para obtener el crecimiento, debes soltarlo, pierde el temor y sal de la barca, debes enfrentar nuevos desafíos y aumentar tu horizonte, y conquistar tu montaña. Necesitamos el temor para crecer, cuando yo venzo mi mayor temor, es entonces cuando crezco. La barca no es garantía de no perecer.
¿Estás listo para salir de tu barca y poner toda tu vida en la mano de Jesús?
¿Fracasó Pedro? o ¿Fracasaron los otros once? ¿Fracasaron todos? ¿Qué nos enseña este fracaso? Después de esa noche -solo Pedro experimentó que Jesús es capaz de salvar en la peor tormenta que haya visto jamás- en medio de tanto desorden y temor, Jesús me pondrá a salvo.
El fracaso, es una oportunidad para crecer. Jesús te sacó del agua, y te enseñó cuál es tu error; tu débil confianza en Jesús. Nadie creció -en esa noche más que Pedro- solo él sabe que menospreciar el fracaso se hace necesario para caminar sobre el agua. Todos crecieron en fe, pero Pedro aprendió algo que el resto no pudo experimentar que se puede caminar sobre el mar y contra el viento y a través de las olas. Nuestra respuesta al fracaso es la mayor de las lecciones aprendidas. Debemos esperar en el Señor para que la tormenta desaparezca. Caminar sobre el agua establece una conexión más poderosa entre Jesús y su discípulo. El agua incierta puede ser oscura, fría, peligrosa…pero allí está Jesús. Pedro escogió a Jesús y dejó "el confort de la barca sin Jesús". Hoy podemos escoger salir de la barca.
Es como el instante en el que el trapecista salta de su trapecio y queda viajando en el aire esperando ser rescatado por las manos del otro trapecista. El reto está en lograr vencer los segundos que uno queda en el aire sin nada a que aferrar sus manos. Solo al salir de la zona de confort nuestra fe en Jesús crecerá.

Señor que mis pasos de fe, me conduzcan a ti y que pueda aprender una nueva dimensión de fe que me haga estar por un instante más cerca de ti y más lejos de mi propia seguridad y confort. Que así se haga en mi vida en el nombre del que es sobre todo nombre; Jesús.

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