martes, 10 de enero de 2012

¿Sabes cuanto te han amado?

Amar, es la capacidad de dar bienestar integral y de forma manifiesta a otro o a otro(as). Cuando se ama, se es capaz de DAR para el bienestar y salud de los demás. Es como nos dice el escritor de la carta a los hermanos de I Corintios 13: 4-7

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."

El tipo de amor que define la manera en que Dios nos ama, es el amor
 Agápē (
χάσκων), se trata de un amor universal por la humanidad. Éste supera a la estima, al cariño, al amor filial o de amigo, o al amor que se pueda sentir por  nuestra esposa, o esposo o por algún amigo muy cercano. Para mostrarnos su amor Dios nos ha dado a su Hijo, y además junto con él, nos donó en forma de regalo todas las cosas.
Bóveda de tesoros terrenales.
Un buen día el Padre buscó en el almacén de los grandes valores del cielo "un tesoro" del más alto valor para regalarlo como señal de cuanto es el amor que él tiene hacía el ser humano, resultó que la búsqueda fue infructuosa, pues nada, ninguna cosa en el cielo le satisfizo para manifestar la medida o tamaño de su amor, resulta que no hay en toda la tierra, ni en el cielo un tesoro suficientemente valioso que sea equivalente o proporcional al amor de Dios por Usted y por mi. Así que volvió a su trono y allí miró a su Hijo, en ese momento supo que solo su Hijo poseía el justo valor de su amor.
 Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!
El manifestar amor a los demás supera a cada palabra inspirada por Dios a través del don de hablar lenguas o idiomas, y no que éste don sea estimado como poca cosa o innecesario. Pero amar a otros le da sentido a nuestras vidas.2 Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios sea capaz de mover montañas.  3 Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás. 4 El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.  No es orgulloso. 5 No es grosero ni egoísta.  No se enoja por cualquier cosa.  No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.  6 No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. 7 El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. 8 Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios.9 Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.10 Cuando llegue lo que es perfecto, todo lo demás se acabará.
Hay muchas cosas temporales y pasajeras, pero también existen otras que son eternas y permanentes, nosotros debemos saber bien que después de las cosas temporales e imperfectas vienen cosas perfectas, lo mejor está por venir.
11 Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás.12 Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo tan bien como él me conoce a mí. Nuestra capacidad actual de entender o discernir la realidad va en aumento y continúa en desarrollo, Dios revelará y dará mayor sabiduría a sus siervos, dispondrá de nueva revelación y de nuevo conocimiento. Cuando éramos niños entendíamos las cosas infantilmente; un poco mezclando en parte la realidad con la fantasía. Pero fuimos mejorando esta capacidad mientras crecíamos (la clave está en el crecimiento) ahora entendemos mejor que antes, la plenitud de nuestro conocimiento y madurez se logrará cuando seamos transformados a un cuerpo incorruptible entenderemos sin ninguna sombra de duda como es que son las cosas a profundidad.
13 Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la más importante es el amor.
Desde nuestro presente que está lleno de cosas temporales y un nuevo mundo por venir lleno de cosas eternas, compartiremos al menos tres cosas; confiar en la persona de Jesús, nuestra confianza en que Dios cumplirá todas sus promesas, y que amar es necesario para vivir en esta vida y en la que viene.

Sin importar la época, ni la calidad de la revelación recibida, amar es la actividad que deberá sobresalir de cada uno de nosotros. Dios que mi vida pueda reflejar a los demás la manera desmedida en que tú te nos das. Que así se haga en mi vida.

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