sábado, 15 de octubre de 2011

Felipe y un secretario del tesoro etíope


 En la historia que nos narra Lucas en Hechos 8:26 un ángel del Señor se le apareció a Felipe y le dijo: "Prepárate y cruza el desierto, dirígete al sur por el camino que va de la ciudad de Jerusalén a la ciudad de Gaza". (Sensibilidad a la voz de Dios, oírla y atenderla y saber que viene de Dios, avisa oportunamente que debe estar como listo, presto para obedecer. Nos invita a dejar lo que estamos haciendo y nos da dirección, pero depende de cada siervo obedecer o no hacerlo.)
   27-28 Felipe obedeció. En el camino se encontró con un oficial de la reina de Etiopía, país en donde era muy importante, pues era el tesorero. Este oficial había ido a Jerusalén a adorar a Dios, y ahora volvía a su país. (Se trata del secretario del tesoro de Etiopia, era alguien que se esforzaba por buscar a Dios y viajaba hasta su lugar de adoración; pero aun con todo lo hecho no entendía bien la Palabra de Dios y a pesar de su poco conocimiento se puede ver que tiene sed  y no satisfecho del todo viaja inconforme de regreso a su casa.)
    El oficial iba sentado en su carruaje, leyendo el libro del profeta Isaías.29 Entonces el Espíritu de Dios le dijo a Felipe: "Acércate al carruaje, y camina junto a él". (Este importante secretario de estado tiene una copia de las escrituras y las estudia. Felipe es motivado a ponerse a su nivel y caminar a su velocidad y ritmo, esto es andar a la velocidad del que será enseñado, esto es caminar a la velocidad de avance de la oveja. Acompañarle un tiempo mientras aprende por si misma).
   30 Felipe corrió a alcanzar el carruaje. Cuando ya estuvo cerca, escuchó que el oficial leía el libro del profeta Isaías. Entonces le preguntó: (Cuando el Espíritu Santo nos guía seremos mucho más efectivos compartiendo La Palabra de Dios según la necesidad de cada persona y no juzgaremos por la apariencia a quién Dios desea transformar, este hombre era de otra cultura, otra raza, otro nivel social, era muy diferente a Felipe posiblemente no se parecía a ninguno de sus familiares y amigos.)
    -¿Entiende usted lo que está leyendo? (Mostrar interés, identificarse con la persona y su necesidad espiritual más inmediata.)
   31 Y el oficial etíope le respondió:
    -¿Y cómo voy a entenderlo, si no hay quien me lo explique? (Su sed de La Palabra de Dios quedó manifiesta, además Felipe descubre que el etíope posee la actitud de alguien que desea ser enseñado).
    Dicho esto, el oficial invitó a Felipe a que subiera a su carruaje y se sentara a su lado.(Felipe aceptó la invitación de un sediento que buscaba maestro y lo acompañó, le manifestó interés al acompañarle durante parte del camino) 32 En ese momento el oficial leía el pasaje que dice:

    "Se portó como una oveja
    que llevan al matadero:
    se quedó en silencio.
    Se portó como un cordero
    al que le cortan la lana:
    no dijo nada.
   33 Era tan pobre
    que nadie lo defendió.
    No llegó a tener hijos
    porque le quitaron la vida".
   34 El oficial le preguntó a Felipe:
    -Dígame usted, por favor: ¿está hablando el profeta de él mismo, o de otra persona? (Todos tenemos preguntas acerca de La Palabra de Dios, desde aquí podemos dar guía y compartir la salvación de Cristo.)
   35 Partiendo entonces de ese pasaje de Isaías, Felipe le explicó las buenas noticias acerca de Jesús.36-37 En el camino, al pasar por un lugar donde había agua, el oficial dijo de pronto: "¡Allí hay agua! ¿No podría usted bautizarme ahora?" (Felipe no se limitó a dar La Palabra y el mensaje de la Salvación, también le acompañó hasta que él pudo dar testimonio público de su obediencia a Cristo.)
   38 En seguida el oficial mandó parar el carruaje, bajó con Felipe al agua, y Felipe lo bautizó.39 Pero cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó a Felipe, y aunque el oficial ya no volvió a verlo, siguió su viaje muy contento.
   40 Más tarde, Felipe apareció en la ciudad de Azoto y se dirigió a la ciudad de Cesárea. Y en todos los pueblos por donde pasaba, anunciaba las buenas noticias acerca de Jesús. (La Palabra de Dios, bien recibida produce gozo en quien la comparte y en quien la recibe.)

Señor abre mi mente y mi corazón, entra en mi ser con tu Poderosa Palabra, cámbiame y hazme obedecer fielmente lo que en ella se demanda de mi, permite que los que van junto a mi en el camino de la vida puedan también ser transformados por mi hablar y andar, manifiesta en  mi tu  gracia y la misericordia provista por el cordero que tomo mi lugar y derramó su sangre para que yo fuera limpio de mi maldad. Que así se haga en mi vida.

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