jueves, 15 de septiembre de 2011

De regreso a Jerusalén.

¿Cómo regreso a mi destino? Esta historia del viaje a Emaús -cuenta un momento- en la vida de dos creyentes frustrados que no deseaban permanecer en su lugar haciendo su deber, decidieron abandonar Jerusalén y dar la espalda a la orden de quedarse allí para esperar la manifestación poderosa de Dios.
Más tarde al tener un encuentro con Dios y con su poderosa Palabra su vida vuelve a tener correcto sentido y deciden retomar el camino a su destino y a su misión.
¿Puede avivarse el fuego en la vida del creyente? ¿Podemos avivar el fuego dentro de nosotros? Descubramos hoy lo que nos enseña Lucas 24:13-35.

13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén. -Ese día antes del amanecer Jesús resucitó de entre los muertos y las mujeres que fueron temprano a la tumba vacía lo vieron, después dieron aviso público pero no les creyeron gran cosa. Algunos apóstoles también lo testificaron y tampoco fueron creídas sus palabras.
14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado,15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos,16 pero ellos no lo reconocieron. -Estos dos creyentes tenían una revelación limitada y terrenal de Jesús, éste era sólo un profeta, buen maestro, hacedor de milagros, por eso no reconocieron a quien tenían a su lado; el Cristo Resucitado)
17 Jesús les preguntó: -¿De qué están hablando por el camino?
-Jesús, se hace presente cuando dos o tres se reúnen en su nombre, este creyente (Cleofás) daba testimonio a otro creyente en su caminar por la vida, ambos estaban alejándose de su destino en Jerusalén, abandonaban el lugar donde habitaba  la presencia de Dios (el templo) e ignoraban a la orden de permanecer allí.
Los dos hombres se detuvieron; sus caras se veían tristes,18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:
    -¿Eres tú el único en Jerusalén que no se ha dado cuenta de lo que ha pasado en estos días?
-Como reproche decían: -Todos allá en Jerusalén dan testimonio de un Jesús vencido, solo se habla de Él en esa ciudad, y tú debes ser el único que no lo conoce, pero yo te voy a hablar de Jesús, y comenzó a alabarle.
   19 Jesús preguntó:
    -¿Qué ha pasado?
    Ellos le respondieron:
-¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder.20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran clavándolo en una cruz.21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. 
-Los discípulos guardaban en su corazón y  en su mente una expectativa cultural del mesías, un mesías histórico, no esperaban a uno que liberta el alma y el espíritu) 
Pero ya hace tres días que murió. 22 "Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba 23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron y les dijeron que Jesús está vivo.
-No confiaban en los dichos y testimonios de sus condiscípulos y hermanos, a pesar de saber y conocer, todavía eran incapaces de creer) 24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús. 25 Jesús les dijo:
    -¿Tan tontos son ustedes que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas? -Oyendo y viendo, con testimonios de primera mano y aun así su duro corazón era lento para creer. 26 ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar? 27 Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas. -Jesús no se toma la gloria para sí mismo, deja que sea la Palabra de Dios la que revele y manifieste ante los hombres. La Palabra de Dios tiene el poder para abrir los ojos espirituales a quien los tiene cerrados, nos da la VISIÓN. 28 Cuando se acercaron al pueblo de Emaús, Jesús se despidió de ellos. 29 Pero los dos hombres insistieron: -¡Quédate con nosotros! Ya es muy tarde, y pronto el camino estará oscuro.
    Jesús se fue a la casa con ellos. -Jesús nunca rechaza nuestra invitación, él atiende a cualquiera que le invite a cenar con él, ésto es tener comunión, ésto es ceder a Cristo la autoridad, al permitirle a él servir el pan, se le cedió la autoridad como el jefe de la casa. 30 Cuando se sentaron a comer, Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos.31 Entonces los dos discípulos pudieron reconocerlo, pero Jesús desapareció.32 Los dos se dijeron: "¿No es verdad que cuando él nos hablaba en el camino y nos explicaba la Biblia, sentíamos como fuego que ardía en nuestros corazones?" -Aquella tristeza que los envolvía se quito, salió de sus corazones, la depresión y la frustración salieron, recibieron gozo, deseo de compartir, y de confesar que Cristo está vivo, recibieron poder para testificar.
33 En ese mismo momento, regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once apóstoles junto con los otros miembros del grupo.34 Los que estaban allí les dijeron: "¡Jesús resucitó! ¡Se le apareció a Pedro!"
Alcanzar mi destino y cumplir mi misión.


   
35 Los dos discípulos contaron a los del grupo todo lo que había pasado en el camino a Emaús, y cómo reconocieron que era Jesús cuando partió el pan. 

-Abre tu corazón y  podrás ver que Jesús va a tu lado, en tu camino, en tu vida. Cuando nuestras vidas caminan en la dirección contraria al destino que Dios nos ya ha señalado, cuando estamos en el lugar incorrecto, cuando somos escasos en nuestra adoración y alabanza, cuando hemos dejado de testificar con valentía sobre la persona de Jesús, cuando el fuego se ha apagado. Cuando vemos que hay una o varias de estas señales de alarma revelando nuestra débil situación, es oportuno - es tu momento para reaccionar abrir otra vez el corazón al Dios que está cercano, que está disponible, que es paciente y él mismo volverá a encender la llama que habíamos apagado por descuido o negligencia.


Hablemos con Dios un instante. ¡Dios prende el fuego dentro de mi corazón para volver y regresar a mi lugar con los míos! Padre que así se haga en mi vida y en mi hogar.
El reto ahora es regresar a la lectura de la Biblia, y a tu Jerusalén con testimonios de victoria, con valentía, con fe, con los tuyos y motivarles a creer y confiar en su Palabra y sus promesas.

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